20/4/18

El síndrome de Alsasua. Aquella noche, los whatsapp de los agresores de Alsasua avisaron de que los guardias estaban en el bar y entonces actuó la jauría...

"Algunos municipios vascos y navarros, en la bajamar de la violencia terrorista, se resistieron especialmente a abandonar las campañas del entorno de ETA contra los cuerpos de seguridad del Estado. 

Durante años, este tipo de campañas habían llenado páginas cada día en los periódicos de la causa. Las actividades de acoso y de deslegitimación se realizaban en cada pueblo y ayudaban a sentir el odio y a justificar, después, los asesinatos de policías y guardias civiles, entre otros. Ayudaban a reclutar nuevos asesinos.

Cuando ETA dejó de asesinar, en algunas localidades como Alsasua continuaron las campañas de adoctrinamiento intensivo para no dejar de aplicar la violencia moral tanto contra los guardias civiles como contra sus familias o contra quienes no les estigmatizasen. Lo consideraban un objetivo plenamente realizable.

La estigmatización insana y tóxica no paró en Alsasua y, por tanto, se siguió involucrando a todos los niños del pueblo y a los jóvenes, en aquelarres de odio, cada año, disfrazados de fiestas populares en las que también bailaban y realizaban pasacalles antes o después de representar pastorales de odio contra los guardias (y todo lo español). (...)

Lo peor del mal es creer que se está haciendo el bien. Lo peor de las campañas de mantenimiento del odio por parte de movimientos como Ospa Mugimendua (ospa es un verbo imperativo, que significa “¡largo de aquí!”) es el candor beatífico de la gran mayoría de la localidad ante la inoculación de ese odio específico.

 Lo que ocurrió tras la agresión brutal a los dos guardias y a sus parejas es comparable con el ecosistema casi perfecto del terror y de los prejuicios excluyentes del nacionalismo vasco que conocí durante mi infancia y juventud. Las familias de las parejas de los guardias han sido estigmatizadas, sus negocios maltrechos y les han negado la condición de víctimas.

Desde 2016, Alsasua no ha dejado de ser un pudridero que ha ido infectando a las autoridades navarras, en un proceso de burbuja tan específico que me atrevo a denominarlo como síndrome de Alsasua o proceso de autosugestión en las mentiras y la legitimación del odio cuando se practica al por mayor y en plan jatorra.

La proporcionalidad o no de la calificación y petición del fiscal es una mera excusa. Desde el primer momento se puso en marcha una campaña de fakes para proceder al borrado social y político de la responsabilidad de la violencia. No fue una pelea de bar. “Esto os pasa por venir aquí, iros de aquí, hijos de puta picoletos, os tenemos que matar por ser guardias civiles, cabrones, txakurras”.

Aquella noche, los whatsapp de los agresores de Alsasua avisaron de que los guardias estaban en el bar y entonces actuó la jauría. Y la jauría, incrementada ya en tribu, no repitió lo mismo siete días más tarde, ante cuatro víctimas del terrorismo que se plantaron ante ellos, porque estaban las cámaras de televisión. Vale la pena ver las imágenes porque la concentración de odio se visualiza con claridad.

El pudridero de Alsasua, ignorante de la falta de sensibilidad con los machacados de esta historia, no ha dejado de crecer hasta alcanzar a la presidenta de la comunidad navarra, e ir más allá, en función de los ajustes de cuentas políticos de cada cual, por distintas razones entre las que ayuda la degradación general de la opinión pública gobernada por las redes sociales.
El aliento de la violencia moral y de la estigmatización siempre trae violencia física. 

La banalización de la responsabilidad siempre trae a tiranos y a mentirosos. No sólo pasa en este caso. Lamentablemente hay mucha porquería en nuestra vida pública, pero no asomarse a la verdad del ecosistema del odio de Alsasua resulta todo un manifiesto de falta de sensibilidad y crueldad con décadas de dolor provocado contra mujeres, niñas y niños acosados por ser familia de guardias civiles. 

 Falta de sensibilidad con tantos niños asesinados en esas casas cuartel, con tantos guardias asesinados bajo la misma bandera de odio que los agredidos de Alsasua."                        

 (Maite Pagazaurtundúa es portavoz de UPyD en el Parlamento Europeo, El País, 19/04/18)

"El proceso empezó con Pujol"

"El catedrático de Ciencia Política, Joan Botella, ha afirmado que Jordi Pujol fue el impulsor del aumento del independentismo que se ha producido en los últimos años. "A partir de los noventa, Jordi Pujol comenzó a trabajar constantemente para producir lo que hoy está pasando en Catalunya". Según el catedrático, el expresidente "puso recursos y mucho dinero para dar al independentismo elementos que no había tenido nunca: la entrada a los medios de negocios e intelectuales, técnicos, gente cualificada" ha apuntado en una entrevista en CatalunyaPlural.
Joan Botella considera que "el independentismo era comarcal y de gente de letras. No era urbano, moderno, internacional, no hablaba inglés, no tenía empresarios". El catedrático de Ciencia Política considera que "poco a poco, el nacionalismo se encuentra que su programa político tradicional -lengua y cultura- ya se ha logrado". 

Según Botella, "la Generalitat dirige educación, TV3, Catalunya Ràdio ... Para ocupar este vacío aparece entonces la voluntad deliberada de empezar a hablar de economía, que Catalunya podría ser mucho más rica de lo que es si no cargara con el peso de España". Botella apunta en la entrevista que "este giro de la lengua al dinero está en la base del proceso".

El catedrático en Ciencia Política también ha señalado que en las tertulias de TV3 hay una desproporción de 3 a 1 entre los partidarios de la independencia y contrarios y ha asegurado que "la mayoría crucifica al que está en minoría". 

"Cuando hay programas de tertulias, debates, los invitados están en proporción de 3 a 1 y el presentador se suma a la mayoría y crucifican a lo que está en minoría. Los no independentistas pueden optar entre ir y salir crucificados o no ir y quedar mal" dice en la entrevista.

Botella considera que TV3 y Catalunya Radio han sido "claves" para el aumento del independentismo, y ha explicado que "en TV3 no hay ningún programa que no responda a sumarse al proceso". El catedrático considera que este hecho "debería hacer reflexionar a alguien en estos medios".

Joan Botella ha criticado que durante las conversaciones para formar un nuevo gobierno en Catalunya los partidos "nos cuentan con toda naturalidad como se reparten la dirección y los servicios informativos de la radio y la televisión de Catalunya". El catedrático lamenta que, "cuando se les reprocha, la respuesta es que los medios públicos españoles también son sectarios, lo cual no es un buen argumento".                      (e-notícies, 16/04/18)

Cuando los indepes se ven en apuros apelan a la defensa de la democracia para lograr "confluencias" que de otra for/ma no conseguirían... pero nunca he visto manifestaciones masivas frente a las detenciones y condenas de inmigrantes, titiriteros, raperos y otra gente de mal vivir, en defensa de unas libertades y unos derechos fundamentales. Lo que se ventila aquí es un conflicto identitario, que, por definición, encubre y anula el conflicto de clases

"(...) El comentario de una sindicalista de izquierdas, Susana López, sobre la manifestación secesionsta del 15 de abril y el apoyo de CCOO y UGT:

Cuando los indepes se ven en apuros, y no es nada nuevo, apelan a la defensa de la democracia, de la libertad, etc., para lograr "confluencias" que de otra forma no conseguirían y que realmente les harán aparecer (a ellos y su causa) como víctimas del Estado fascista y represor ante la opinión internacional. 

Que en este país se están vulnerando derechos y libertades es una evidencia: con la ley mordaza, contra los piquetes en las huelgas, contra los inmigrantes, contra titiriteros, raperos y otra gente de mal vivir, pero nunca he visto manifestaciones masivas frente a las detenciones y condenas de esta gente corriente, en defensa de unas libertades y unos derechos fundamentales que están siendo conculcados.

 Algo que resulta bastante llamativo en comparación con la enorme sensibilidad que demostramos hacia el "caso catalán", con sus "presos políticos", sus "exiliados"... (¿sabrán que es eso?), que afecta a una élite corrupta y depredadora, que además de llevarse una pasta gansa, han hecho escarnio con privatizaciones y recortes en lo social.

 ¿Recordáis cuando, en aquellos tiempos del 15M, tenían que entrar en helicóptero en el Parlament estos herederos del "molt honorable" Pujol y familia, y los Mossos molían a palos a quienes protestaban?

Lo que se ventila aquí es un conflicto identitario, que, por definición, encubre y anula el conflicto de clases (aparte de sus responsabilidades políticas y penales por la enorme corrupción que les envuelve). Un conflicto, el identitario, que tan bien saben manipular las élites en el poder, y que ha traído (y sigue trayendo) las mayores desgracias que en el mundo han sido. 

Pero en este caso (como en otros), han logrado construir un "relato" perfecto, aprovechando, por supuesto, los abusos de un gobierno-partido tan corrupto y depredador como ellos. Les conocen bien, porque vienen de la misma estirpe y porque han venido pactando durante décadas para el mantenimiento del "status".

Yo sí he firmado la petición, tanto para CCOO como para UGT, porque no puedo ni quiero aceptar que los sindicatos (y esa sociedad que sin duda se va a movilizar masivamente) se hayan mostrado pasivos e indiferentes ante las la grave vulneración de derechos de tanta "gente corriente", que se están produciendo en este país, desde mucho antes del "conflicto catalán", y que sean tan "sensibles" a éste.

Lo que me indigna es que no haya ningún espacio donde se pueda debatir con rigor la batalla ideológica a la que nos estamos enfrentando como pollos sin cabeza. Y a lo mejor, en ese debate, se me demostraba que la equivocada soy yo y quienes piensan como yo. (...)"    (Salvador López Arnal,   Rebelión, 09/04/18)

Joseba Arregui: Pep Guardiola piensa en un único pueblo que quiere lo mismo que él, está cortando el cuerpo social catalán a la mitad de la población: su nacionalismo conlleva violencia de exclusión

"El entrenador y nacionalista catalán Pep Guardiola se ha quejado de la comparación del nacionalismo catalán y sus decisiones con ETA y su violencia. Según él, repitiendo la doctrina oficial del nacionalismo catalán, tanto el Gobierno catalán como sus líderes parlamentarios han actuado, al igual que sus seguidores, siempre de forma pacífica: han marchado hacia la república en plan romería folclórica y romántica. Según Guardiola, lo opuesto de ETA.

Refresquémosle la memoria: durante mucho tiempo líderes del PNV mantuvieron que el terror de ETA era debido a su carácter marxista y revolucionario, aunque más tarde y sin dar mayores explicaciones, afirmaron que ese terror era la manifestación del conflicto entre el pueblo vasco y el Estado, entre Euskadi y España, por lo que para acabar con el terror era preciso dar salida negociada al conflicto. 

De esta forma el terror de ETA quedó ligado indefectiblemente con el nacionalismo radical, con el proyecto político en cuyo nombre asesinaba ETA. La violencia era resultado de lo que el proyecto político pretendía: una Euskadi independiente y con revestimiento socialista.

Esto pone de manifiesto que el proyecto político en sí mismo conlleva una violencia profunda: violenta la realidad social desde el momento en que la parte nacionalista se erige en representación del conjunto de la sociedad para buscar así el cumplimiento de su sueño del que quedan excluidos todos los que no lo comparten, aunque sigan formando parte de la realidad social vasca. 

Es la violencia de la exclusión de una parte importante de la población a la que se le hurtan sus derechos civiles, se la considera extraña en su propia tierra, asimilada al enemigo exterior que es España y que hay que derrotar para alcanzar la independencia.

El señor Guardiola habla de seis millones de catalanes que se manifiestan, que votan en referéndums ilegales, sigue pensando en un único pueblo que quiere lo mismo que él, está cortando el cuerpo social catalán a la mitad de la población, su nacionalismo conlleva violencia de exclusión, su proyecto político posee un núcleo en el que la exclusión de los que no piensan como los nacionalistas radicales catalanes es requisito indispensable para alcanzar la meta propuesta: arrebatar a los que no son nacionalistas la posibilidad de mantener el vínculo que quieren mantener con su identidad de ciudadanos españoles.

Los críticos con ETA se dirigen a ella con la exigencia de que reconozcan el daño hecho. Pero los asesinados no resucitarán, ni sus familias verán borrado su sufrimiento. El verdadero daño, además de las muertes causadas y del sufrimiento impuesto, además del miedo y la angustia producidas en grupos concretos de personas, además del deterioro moral producido en buena parte de la sociedad vasca, es otro: el daño causado al mayor bien de la comunidad política, a la posibilidad de poder vivir siendo diferentes en libertad, al derecho fundamental de los ciudadanos, la libertad de conciencia y de identidad, a la libertad de sentimiento de pertenencia, es decir, el daño producido al Estado de Derecho.  (...)

Me imagino que hoy en día nadie duda de que la negación de la igualdad de mujeres y varones implica violentar derechos humanos básicos.  No hace tanto tiempo que en ámbitos marxistas se hablaba de la violencia estructural del Estado capitalista. 

La exclusión de una parte importante de la población en función de compartir o no un sentimiento nacionalista, un ideal nacionalista, la voluntad de materializar el ideal nacionalista radical implica igualmente una violentación de la realidad social, la negación de la libertad de conciencia, de identidad, de sentimiento de pertenencia de todos aquellos que no son nacionalistas, máxime cuando se busca la puesta en práctica de ese ideal fuera de los cauces legales y democráticos.  (...)"                    (Joseba Arregui, El diario Vasco, 19/04/18)

19/4/18

El secesionismo es reaccionario y antidemocrático porque defiende la insumisión fiscal de las clases propietarias autóctonas

"(...) el secesionismo es per se reaccionario y antidemocrático, en tanto que defiende la insumisión fiscal de las clases propietarias autóctonas.

 Esto era evidente hasta hace poco, pero desde que se propagó la ideología neoliberal defensora del propio interés, el nacionalismo se ha contagiado por doquier, como revelan el Brexit o el America First de Trump. Un neoliberalismo político que se resume en el supuesto derecho a decidir, versión a escala colectiva de la libre elección personal.

Como eslogan, “el derecho a decidir resulta imbatible”, se lamentaba Rubalcaba, y muchos lo tomaron como si fuera un artículo de fe. Tanto que hasta el prudente Urkullu ha osado incluirlo en su propuesta de reforma del estatuto vasco. 

Pero el derecho a decidir in abstracto, como a priori democrático, no resiste ningún análisis crítico, pues no se tiene derecho a decidir nada que afecte a los intereses y los derechos de los demás.

 Esta es la posición que nos dejó escrita John Stuart Mill en su libro Sobre la libertad: “El poder debe actuar sobre un miembro de una comunidad para evitar que perjudique a los demás”

El  derecho a decidir no se puede aplicar si hacerlo implica perjudicar a otros. Y pretender extenderlo sin límites a cualquier decisión colectiva, como ocurre con el derecho de autodeterminación, es antidemocrático. 

 Sin embargo, el derecho a decidir goza del apoyo de cierta izquierda iconoclasta que se deja seducir por su aureola de insumisión antisistema. Esto es explicable en ERC, de supuesto izquierdismo con base pequeñoburguesa, pero no lo es en la izquierda que insiste en sostener la autodeterminación de los pueblos. 

Hace poco, un diario digital progresista organizó un debate planteando el dilema de si el secesionismo es compatible con la solidaridad de clase defendida por la izquierda. Objetivamente, la separación de España implicaría quebrar el compromiso de las clases asalariadas catalanas con las españolas.

 Y frente a esa evidencia, la única justificación que se opuso fue que si los asalariados españoles no se solidarizan con los marroquíes, ¿por qué habrían de hacerlo los catalanes con ellos? Pero esta argucia encierra una falacia, pues españoles y marroquíes no comparten un mismo Estado de bienestar que les proteja en común. Mientras que los catalanes sí lo comparten con el resto de españoles, y separarse de España significaría su quiebra. 

Para justificar el derecho a decidir se lo compara con el divorcio, una falacia porque la secesión no implica romper una relación bilateral sino multilateral, planteando un problema de acción colectiva. Por eso es mejor compararlo con las comunidades de propietarios que comparten un mismo edificio común, como sucede con el Estado de bienestar. 

Pues bien, la Ley de Propiedad Horizontal, que regula las relaciones entre copropietarios, también prohíbe el derecho a decidir en su artículo 7 (equivalente al principio antes citado de Stuart Mill): “El propietario de cada piso sólo podrá modificar los elementos arquitectónicos de aquel cuando no altere la estructura del edificio”. 

De ahí que para reformar una vivienda se necesite el permiso de la comunidad, igual que la eventual secesión de una parte de España precisaría de su aprobación a escala estatal. Y por lo mismo, los catalanes solo tienen derecho a decidir mientras no perjudiquen la estructura del Estado de bienestar que comparten con el resto de españoles. 

Por lo tanto, reconocerles su derecho unilateral a la secesión no sólo es antidemocrático sino contrario al compromiso solidario de la izquierda."             (Enrique Gil Calvo, El País, 15/04/18)

Director de e-notícies: Uno de los problemas de los sindicatos ha sido su politización. Y que han sido utlizados como trampolín para las carreras políticas o profesionales de algunos de sus dirigentes.Y que UGT y CCOO se apuntaron al carro. A ciegas. Bueno, a ciegas no porque recibían subvenciones de todos lados. Sólo en el 2010, 3,2 millones...

"Hay que empezar a contar la verdad sobre los sindicatos. No porque hayan estado a favor o en contra del proceso sino porque callaron.  ¿Ya nadie recuerda que fueron miembros del Pacte Nacional pel Dret a Decidir?. Era como un parlamento bis. Hasta se reunía en el Parlament.

Siempre me extrañó que no invitaran a independentistas como López Tena, Santiago Espot o el ex diputado de ERC Uriel Bertran, que fueron los primeros en plantear la independencia. Pero eso es otra historia.

La UGT y CCOO se apuntaron al carro. A ciegas. Bueno, a ciegas no porque recibían subvenciones de todos lados. Sólo en el 2010, 3,2 millones. Han cobrado de las consejerías de Gobernación. De Cultura. ¡E incluso de la de Salud!.

En un período creciente de desprestigio de las centrales sindicales -con un número de afiliados a la baja o casos como el del ERO en Andalucía- debía de ser una manera de mantener los ingresos.

Desde luego, la euforia fue bajando a medida que el derecho a decidir se conviritó en el sí a la independencia, que era su verdadero objetivo. Pero todo el mundo sabía que era eso. ¿Para qué pides votar si no era por la independencia?

Y es evidente que Pepe Álvarez debía dejar atrás sus devaneos sentimentales si quería ser secretario de la UGT en toda España. ¿Pero, Pepe ya no te acuerdas de cuando ibas a las asambleas de la ANC? ¿O de los abrazos con Mas? ¿O cuando decías que las pensiones estaban garantizadas en una Catalunya independiente y que el proceso acabaría bien?.

¡Hasta les dieron la Creu de Sant Jordi en el año clave del 2014 en agradecimiento a los servicios prestados! Claro se habían puesto a favor del derecho a decidir.

Uno de los problemas de los sindicatos ha sido su politización. Y que han sido utlizados como trampolín para las carreras políticas o profesionales de algunos de sus dirigentes.

El propio Pepe Álvarez vive de la UGT desde 1975. Trabajó en la Maquinista, ahora Alstom … ¡en 1975! ¡Franco todavía vivía! El emplazamiento se ha convertido en una gran superfície comercial. A él lo prejubilaron en agosto del 2014.

Neus Munté también proviene de la UGT. Yo creo que la cuota progre, además de su condición de mujer, le fue muy bien para hacer carrera en Convergencia. Se la conoce como la niña mimada de Mas. Primero como consejera de Bienestar y Familia, luego como vicepresidenta. Ahora intenta llegar a la alcaldía de Barcelona.

O Miquel Ángel Escobar, yo le conocí cuando era el jefe de prensa del sindicato. O de comunicación, no se vaya a enfadar. En CDC lo presentaron como candidato al Senado. No salió. Lo recolocaron como delegado del Gobierno ... ¡en Barcelona! Debe seguir ahí.
Sin olvidar a Camil Ros. Le conozco desde que era un joven dirigente de las JERC ¿Pero como no va a participar en manifestaciones a favor de los presos si es de Esquerra? No sé de qué se quejan. Si hasta ha hecho campaña a favor de su partido.

El problema de los sindicatos -como el resto de la mal llamada sociedad civil en Catalunya- es el miedo escénico. Si en su tiempo hubieran alzado la voz, expresado una crítica, planteado una duda quizá ahora no estaríamos como estamos.

Simplemente para decir: ¿Presidente, se puede desafiar al Estado con sólo un 47% de los votantes? No prendrem mal? (¿no nos haremos daño?). Si alguien lo hubiera hecho quizá ahora no tendríamos la mitad del Govern en la cárcel, la otra mitad fugada y el país en pleno bloqueo institucional.

Y, por supuesto, tampoco habríamos sufrido el estropicio político, social, económico y hasta emocional que hemos sufrido. Gracias, camaradas."                 (Xavier Rius, director de e-notícies, 17/04/18)

Como han reconocido las más importantes organizaciones humanitarias (de Amnistía Internacional a Human Rights Watch), los políticos catalanes que están en prisión no son presos políticos; son políticos presos, acusados de los delitos más graves del Código Penal

"(...) A finales de los años setenta, al terminar el franquismo y empezar la democracia, España se estructuró en 17 comunidades autónomas —el equivalente aproximado a los Länder alemanes— y en la actualidad es, según la mayoría de los estudiosos, uno de los Estados más descentralizados del mundo. 

Cataluña constituye una de esas autonomías que se distingue por poseer una lengua y una cultura propias, igual que Galicia o el País Vasco, y por ser una de las zonas más ricas del país. 

Desde el inicio de la democracia, el Gobierno catalán —provisto de competencias exclusivas en algunos asuntos vitales, como la educación o la policía, y amplísimas en todos— ha estado casi siempre en manos de la derecha nacionalista, que en todos estos años ha llevado a cabo una labor subterránea, minuciosa y desleal no sólo de nation building, sino también de state building; a pesar de ello, el separatismo nunca consiguió atraer a más del 20% de los votantes. Hasta que en 2012, tres años después del inicio de la crisis económica, la derecha nacionalista en el Gobierno se sumó a él.



Hay muchas causas que explican este cambio, pero sobre todo dos. La primera es la negativa del Gobierno catalán a asumir su responsabilidad por la mala gestión de la crisis, atribuyéndosela en exclusiva al Gobierno de Madrid; la segunda es la necesidad de desviar la atención pública de la oceánica corrupción que los estaba ahogando. 

Lo cierto es que a finales de 2012 el Govern diseñó un plan separatista que se llevó a cabo con todos sus medios ingentes y en nombre de la democracia, aunque sin el más mínimo respeto por las reglas democráticas, lo que entrañó en los años siguientes el incumplimiento sistemático de las leyes y las resoluciones de los más altos tribunales.

Hasta que por fin, el 6 y 7 de septiembre de 2017, los separatistas aprobaron en el Parlamento autonómico, de manera totalmente irregular —en una bochornosa sesión celebrada en ausencia de casi la mitad de la Cámara y en la que apenas se permitió el debate—, dos leyes que, según los letrados de esa institución, derogaban de facto el Estatuto catalán y violaban la Constitución española y la legalidad internacional, que, como se sabe, sólo ampara el ejercicio del derecho de autodeterminación —entendido como derecho de secesión— en los territorios colonizados y en caso de violación de los derechos humanos; ambas leyes, en definitiva, pretendían cambiar de arriba abajo el ordenamiento jurídico democrático con el fin de proclamar la República Catalana y dejarnos a los catalanes “a merced de un poder sin límite alguno”, por usar las palabras con que el Constitucional anuló la primera de tales leyes.

A ese flagrante ataque al Estado de derecho, perpetrado a la vista de todos y ante la impotencia perpleja del Gobierno español, es a lo que llamo un intento de golpe de Estado. La expresión parecerá inadecuada a quienes hayan olvidado que los mejores golpes de Estado se dan sin violencia física, precisamente porque no parecen golpes de Estado; pero no se lo parecerá a quienes recuerden que, como escribió Hans Kelsen en Teoría general del derecho y del Estado, un golpe se da cuando “el orden jurídico de una comunidad es nulificado y sustituido en forma ilegítima por un nuevo orden”.

Por lo demás, ¿qué otra cosa significa la aterradora frase del Constitucional que acabo de citar sino que el Gobierno catalán intentó triturar la democracia?  (...)

Sea como sea, el resultado de esta tropelía es que Cataluña vivió, en septiembre y octubre pasados, casi dos meses de pesadilla durante los cuales la sociedad bordeó el enfrentamiento civil y la ruina económica —más de 3.000 empresas sacaron su sede de la comunidad—, hasta que el 27 de octubre, tras un referéndum fraudulento y una declaración unilateral de independencia del Parlamento catalán, el Gobierno central usó el artículo 155 de la Constitución —copiado por cierto de la Constitución alemana— para tomar el control de la autonomía y convocar elecciones casi al mismo tiempo que una juez encarcelaba a algunos responsables del desastre y el presidente del Gobierno autonómico huía de la justicia hacia Bélgica, donde ha residido hasta su detención en Alemania.

Esto es en síntesis lo ocurrido en Cataluña en otoño. Debería sobrar decir que, como han reconocido las más importantes organizaciones humanitarias (de Amnistía Internacional a Human Rights Watch), los políticos catalanes que están en prisión no son presos políticos; son políticos presos, acusados, repito, de los delitos más graves del Código Penal español, empezando por el de rebelión, reservado a quienes intentan un golpe de Estado. 

Dicho esto, me pregunto qué quieren decir los alemanes sin duda bienintencionados que afirman que Puigdemont no debe ser extraditado. ¿Que no tendría un juicio justo porque en España no hay separación de poderes y por tanto no es un Estado de derecho, dado que la España de hoy, tras 40 años de democracia y 32 de pertenencia a la UE, no es en el fondo más que una copia maquillada de la España franquista? Es lo que dice la propaganda separatista, y es un disparate. 

Para demostrarlo bastaría con recordar un estudio sobre calidad de la democracia realizado por la Unidad de Inteligencia de The Economist y publicado este año; según él, en el mundo hay apenas 19 full democracies: entre ellas no se encuentran ni la francesa ni la italiana ni la japonesa, ni siquiera la estadounidense, pero sí la española, que ocupa el número 19.

 ¿Alguien se atrevería a decir que ni Francia ni Italia ni Japón ni EE UU son democracias, o que son simples dictaduras disfrazadas de democracias?  (...)

Por lo demás, añadiré que soy un europeísta de izquierdas, convencido de que la Europa unida es la única utopía razonable que hemos inventado los europeos, y que, como tal, estoy seguro de que el cóctel nacionalista que durante años se ha servido en Cataluña y constituyó el principal carburante ideológico de lo ocurrido en otoño —un cóctel hecho de victimismo histórico, egoísmo económico y narcisismo supremacista, aliñado con gotas de xenofobia— no sólo es incompatible con los ideales de la izquierda, sino absolutamente letal para la Europa unida."                  (Javier Cercas, 12/04/18)

El 'complejo de culpa impropio' de la izquierda española ante el nacionalismo

"(...) Desde cierta izquierda ambigua se dice que con la república se solventaría el problema catalán; y claro, eso estaría muy bien si en España hubiera un fuerte movimiento republicano. 

Pero la realidad es que la sociedad española no parece muy anhelante de la llegada de una Tercera República y, en cambio, sí le preocupa, y mucho, mantener la unidad de España como garantía de los derechos ciudadanos que, mal que bien, aún conservamos.

Ni siquiera podemos hablar de que en España haya un fuerte sentimiento de españolidad en un sentido de pertenencia abierta y no excluyente. Existe un nacionalismo español excluyente y xenófobo, es evidente, pero residual. 

Otra cosa es que la izquierda ha renunciado a su españolidad, dando vía libre a la derecha para quedarse con la bandera –en su doble sentido–. Así, pues, la izquierda española es, básicamente, antiespañola. Todo ello, unido al que denominé “complejo de culpa impropio”, ha permitido llegar a la situación en la que ahora nos encontramos. (...)"                       (Vicente Serrano, Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista, Crónica Popular, 12/04/18)

18/4/18

Paco Frutos, ex lídel del PCE: "Me metieron en la cárcel por ser de CCOO, es patético que (los sindicatos) hagan de palanganeros de los secesionistas"

"Que las sucursales catalanas de Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) se manifestasen a favor de los "presos políticos" este domingo en Barcelona ha generado ríos de polémica. Paco Frutos, que fue secretario general del PCE entre 1998 y 2009, asegura a EL ESPAÑOL que resulta "patético y miserable" que estas centrales sindicales "hagan de auxiliares palanganeros del nacional-secesionismo". 

El exlíder del PCE y de Izquierda Unida se sintió abochornado por la presencia de CCOO y UGT en la manifestación del domingo. No puede entenderlo porque echa la vista atrás y algo se resquebraja en su retina. "Soy uno de los creadores de Comisiones Obreras en Cataluña en los años más duros de la dictadura, en los 60, cuando el sindicato era clandestino y te la jugabas de verdad, porque te metían en la cárcel, y me metieron", rememora. 

"No quiero calificarlo de traición, pero es tan patético y tan miserable que hoy Comisiones y UGT sirvan solo de auxiliares palanganeros del nacional-sececionismo", se lamenta, enfadado, para añadir que "todo lo que se ha desarrollado en Cataluña en los últimos tiempos es consecuencia de que allí no haya una izquierda capaz de defender sus proyectos y sus convicciones". Y, en esa línea, señala a los comunes de Xavi Domènech y Ada Colau como corresponsables.   

 

"No son presos políticos"


Paco Frutos tiene claro que los encarcelados por el procés "no son presos políticos". Es más, cree que llamarlos así es "una ofensa para los presos políticos que durante el franquismo se pasaron años en la cárcel". A su juicio, Carles Puigdemont y el resto de líderes independentistas "son políticos que, vulnerando todas las leyes y ciscándose en los representantes del pueblo, han adoptado posiciones golpistas, sin tanques pero golpistas"

"Otra cosa -agrega- es que el PP y Mariano Rajoy son inútiles políticamente, porque durante estos años no han hecho política de verdad, sino que han esperado a que el tiempo solucionase las cosas". El exlíder del PCE e IU no se muerde la lengua contra los independentistas. El pasado octubre tomó parte en una protesta de Societat Civil Catalana, donde arremetió contra los nacionalistas. Por ello, fue duramente criticado por sectores de la izquierda catalana y del secesionismo. 

"Estos sindicatos no se merecen a estos dirigentes"

Aunque Frutos ahora no participe en CCOO o en el PCE, asegura que en los sindicatos mencionados no todos opinan como quienes decidieron secundar la manifestación del domingo en Barcelona. Y recuerda que las secciones sindicales de UGT tanto de Telefónica como de Renfe criticaron a sus dirigentes por sumarse a la protesta. 

"La base de estos sindicatos no se merece a los dirigentes que tiene, ni en Cataluña ni en el resto de España", concluye, apesadumbrado, porque no entiende cómo UGT y CCOO pueden ir de la mano de los herederos de Convergència, "que fueron los primeros en España en empezar con los recortes desde la Generalitat en 2011 y que nada tienen que ver con el movimiento obrero".                           (Alberto Lardiés, El Español, 17/04/18)

¿Tapar la corrupción de CiU influye en la operación independentista? Cuando en 2014 aparecen informaciones sobre el origen inexplicable de la fortuna de los Pujol, se desmorona su doble discurso. Si resulta que no era decente quizás tampoco era verdad que la independencia fuese imposible, piensan muchos...

"(...) ¿Sin los 23 años de Jordi Pujol como presidente de la Generalitat habríamos llegado hasta aquí? 

No. A partir de los años noventa, Jordi Pujol comenzó a trabajar conscientemente para producir lo que está ocurriendo hoy en Catalunya. Nadie había hablado seriamente de independentismo. Lluís Companys, el 6 de octubre de 1934, proclamó el estado catalán dentro de la República Federal Ibérica.  

 Pujol puso recursos y mucho dinero para dar al independentismo elementos que no había tenido nunca: entrada en los medios de negocios e intelectuales, técnicos, gente cualificada. El independentismo era comarcal y de gente de letras. No era urbano, moderno, internacional, no hablaba inglés, no tenía empresarios. Poco a poco, el nacionalismo se encuentra con que su programa político tradicional -lengua y cultura- ya se ha alcanzado.

 La Generalitat dirige la educación, existe TV3, Catalunya Radio… Para ocupar este vacío aparece, entonces, la voluntad deliberada de empezar a hablar de economía, de que Catalunya podría ser mucho más rica de lo que es si no cargase con el peso de España. Hablan de expolio fiscal, de inversiones, siembran dudas sobre los servicios públicos, sociales, y terminan cuestionando la solidaridad con otros territorios de España. Este giro de la lengua al dinero está en la base del proceso.

Jordi Amat atribuye buena parte del aumento del apoyo al independentismo a la decisión de Pasqual Maragall de impulsar un nuevo Estatuto 

Estoy de acuerdo. El Estatuto de 2006 no añadió nada que no estuviera en el de 1978. Se introdujeron cuestiones que se podrían haber asumido con leyes ordinarias del Parlamento de Catalunya. Fue la factura puesta por ERC para contentar a sus bases y formar un gobierno de izquierdas. 

Creía que así podría rematar a Convergencia y, al final, a muy largo plazo y de una manera un poco inesperada, es lo que ha acabado pasando. Convergencia hoy no existe y lo que fue es ahora muy pequeño. Victoria de ERC, pero victoria que han aprovechado otros.

La reforma del Estatuto era una operación tan ambiciosa que requería una actitud nacional en el gobierno y en la oposición. La Convergencia de Artur Mas era impermeable a consideraciones de interés nacional. Enfocaron la maniobra del Estatuto como un juego táctico en el que ellos tenían que ganar. Hay un ejemplo maravilloso: en el Estatuto que las leyes se aprueban por mayoría en el Parlamento de Cataluña excepto una, la Ley electoral, que requiere una mayoría de dos tercios. 

Sólo hay una explicación para ello y es que, cuando se hizo el Estatuto, Convergencia tenía un tercio más uno de los diputados del Parlamento. Podía bloquear la ley electoral y Mas amenazó con abandonar el proceso de elaboración del Estatuto si no se aprobaba esta condición. 

Maragall se lo compró. Sin reforma del Estatuto no habría habido tripartito. Fue el inicio de parte del embrollo actual pero era el precio indispensable que había que pagar si se quería tener una mayoría de izquierdas en el Parlamento.

 ¿Tapar la corrupción de CiU influye en la operación independentista o es un elemento accesorio? 

Sí. En dos sentidos. Veinte años de gobierno de los mismos genera figuras como Millet. Es inevitable. Mejor no hablar de eso y hablar de otras cosas. Por otra parte, Jordi Pujol tenía una autoridad moral que hacía que el mundo independentista aceptara actitudes negativas por su parte. Era independentista y sabía que no se podía conseguir la independencia. Convenció a buena parte de los suyos de ello.

 Cuando en 2014 aparecen informaciones sobre el origen inexplicable de la fortuna de los Pujol, se desmorona su doble discurso. Si resulta que no era decente quizás tampoco era verdad que la independencia fuese imposible, piensan muchos. Y vemos gente mayor de edad, aparentemente culta, con intereses económicos, etcétera, que se cree aquella información de que la independencia era posible, fácil e indolora.  (...)

Dentro de las Españas ven Cataluña a través de televisiones como Telecinco, La 1 o La Sexta. Aquí lo hacemos a través de TV3. ¿Comparte la visión de que TV3 y Catalunya Ràdio han sido fundamentales para el auge del independentismo?

Han sido claves. En TV3 no hay ahora ningún programa que no responda a sumarse al proceso. Cuando hay programas de tertulias, reflexión, debates, los invitados están en proporción de 3 a 1 y el presentador se suma a la mayoría y crucifican al que está en minoría. Los no independentistas pueden optar entre ir y salir crucificados o no ir y quedar mal. Esto debería hacer reflexionar a alguien en el frente de los medios. 

Lo hemos visto en las conversaciones para formar nuevo gobierno en Catalunya. Los partidos nos cuentan con toda naturalidad como se reparten la dirección y los servicios informativos de la radio y la televisión de Catalunya. Cuando se les reprocha, la respuesta es que los medios públicos españoles también son sectarios, lo cual no es un muy buen argumento.  (...)

¿Es posible la independencia?

No. Nunca ha nacido una independencia dentro de una democracia, porque esto quiere decir que el estado de origen pase a ser visto por la comunidad internacional como un estado ilegítimo. Tendrían que pasar muchas cosas para que España llegara a esta situación, siendo como es un país democrático miembro del club europeo. ¿Si Catalunya fuera independiente, sería viable? Sí, claro. 

Hace un siglo que Irlanda es independiente y es una roca pelada, en medio de las aguas glaciales del Atlántico norte. Han salido adelante y los irlandeses comen cada día. Cataluña seguiría teniendo las mismas condiciones, el mismo clima, la misma arquitectura. Los turistas seguirían viniendo. Económicamente, la Cataluña independiente es viable.

No lo es, sin embargo, política y socialmente. En primer lugar, porque el defensores de una Cataluña independiente son una minoría en la sociedad catalana. En segundo lugar, porque la ruptura con las Españas no es factible y lo que está pasando estos días, con los encarcelamientos y las situaciones judiciales lo demuestra. Y, además, porque el mundo requiere unidades más grandes y no unidades más pequeñas.

 No prestamos suficiente atención pero lo más importante de lo que está a punto de pasar es la apertura de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Esto es, de largo, lo más grave que tenemos en los próximos días y semanas. Resistir ante potencias de este calibre reclama ser mucho mayor y mucho más sólido. Este delirio de que podemos construir una reja, unas fronteras, unos muros, nosotros sólos vamos a salir de ésta, la comparación con Estonia, Noruega, etcétera, no se sostiene de ningún modo.  (...)

¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que recuperemos la buena convivencia social?

Hay números para que esto vaya para largo. Hay números para que quede un reducto diferente en las conciencias de unos y otros pero que podamos conseguir una forma de convivencia razonablemente estabilizada. Hay que sentarse y hablar, pero ahora estamos en la fase de enfrentamiento entre machos alfa.

¿Esa solución confortable llegará después de hacer uno o más referendos?

Si fuera necesario, sí. Muchos constitucionalistas han dicho que es posible un referéndum de verdad, no uno consultivo. Si llevas a la gente a votar debe ser para que el resultado vaya a misa. Si sale que Sí es que Sí. Como el brexit. ¿Pero votando qué? ¿Independencia Sí o No? ¿Statu quo actual Sí o No? ¿Una propuesta nueva más satisfactoria Sí o No?

 Yo apuesto por esta tercera posibilidad. Esto quiere decir que se tiene que elaborar, negociar mucho, determinar qué objetivos se quieren alcanzar mediante la independencia y acordar un referéndum que incluya un número determinado de ellos. Hace falta una decisión y una voluntad para hacerlo que hoy no vemos, pero la solución tiene que ir por ahí."           (Entrevista a Joan Botella, catedrático de Ciencia Política y presidente de ‘Federalistes d’Esquerres’, Catalunyaplural, 16/04/18)

Están empujando a una parte muy pero que muy importante de las clases trabajadoras catalanas (que para algunas de esas fuerzas no son propiamente ciudadanos catalanes) a su único manto protector: Ciutadans. No les queda otra... La izquierda no nacionalista en Cataluña es un proyecto en construcción. Esto no va de equidad, ni de justicia, ni de fraternidad... Es una lucha descarnada por el poder ¡Todos el poder para los nacionalistas! ¿Apoyaría Die Linke la independencia de Baviera protagonizada por los social-cristianos?

"(...) Uno nunca hablaría en estos términos, que son los suyos (no de gentes federalistas y no nacionalistas), pero el mal que están haciendo a Cataluña, a la que tanto dicen amar, ANC, OC, PDCat, Junts per Catalunya, ERC, CUP, junto a la actitud servil-seguidista de CCOO, UGT, CGT, CoBAS y otras formaciones afines, que supuestamente se ubican en posiciones democráticas y de avance social, no tiene parangón. 

Lo están destruyendo todo. Y están empujando a una parte muy pero que muy importante de las clases trabajadoras catalanas (que para algunas de esas fuerzas no son propiamente ciudadanos catalanes) a su único manto protector: Ciutadans. No les queda otra. No hay otra salida en el horizonte. La izquierda no nacionalista en Cataluña es un proyecto en construcción.

 10. ¿No habría que reflexionar sobre los amigos europeos del secesionismo .Cat? ¿No le dice nada a la izquierda .Cat y a la del conjunto de España los apoyos recibidos por el procés hasta el momento? ¿No es significativo el apoyo de la Liga del Norte Italiana? ¿Y la del partido nacionalista flamenco, una organización de turbulenta trayectoria y muy negros orígenes? ¿No debería contar eso en sus reflexiones?

12. La izquierda catalana y española está reproduciendo los mismos errores cometidos durante la lucha antifranquista: dejarse influir por la cosmovisión nacionalista, por su lenguaje, permitir ser penetrada por sus relatos históricos ficcionales, y abonar un “frente común”, por ellos hegemonizado, en el que la lucha “unitaria” contra el franquismo entonces y la lucha contra el gobierno Rajoy lo justifica todo o casi todo, incluso la pérdida de discurso propio y una generalizada confusión de las propias finalidades.

13. Conviene repetirlo: no es cierto que el movimiento secesionistas .Cat tenga alguna relación política y cultural-ideológica con lo que la tradición ha entendido por movimiento emancipador. Esto no va de equidad, ni de justicia, ni de fraternidad, ni de solidaridad, ni de lucha contra las desigualdades, ni de enfrentamiento contra la sin razón patriarcal. 

Esto es, básicamente, un movimiento de gentes muy bien situadas que, con profundo desconocimiento, odia a España, incluida la España republicano-democrática. No hay matices, no hay conceptos, no hay distinciones. Es una lucha descarnada por el poder ¡Todos el poder para los nacionalistas, para nosaltres! O se está con ellos sumisamente o eres un enemigo o un traidor.  (...)

Y por si hubiera dudas: la presencia de la CUP, una fuerza que está por la creación de un disparate político llamado “Estado de los Países Catalanes” (que no incluye a Andorra ni a ciudades italianas por el momento), no garantiza ningún carácter revolucionario al proceso y al procesismo. 

La CUP es ante todo una organización nacionalista (aunque niegue serlo). Hemos visto mil demostraciones de ello. La última: su vindicación de un político profesional como Puigdemont (neoliberal, pujolista, viviendo de las instituciones, chupando subvenciones una tras otra) como presidente de la Generalitat. No hay un caso similar en la historia política reciente; en ningún país.  (...)

15. Die Linke ha protestado por la detención de Puigdemont y por la situación política en Cataluña. Conviene preguntarse en un caso así qué fuentes usan para estar bien informados de lo que está ocurriendo; ya pueden imaginárselas.

¿Apoyaría Die Linke la independencia de Baviera protagonizada por los social-cristianos? ¿No? Luego entonces... ¿No es eso lo que está ocurriendo en la que los interesados en el despropósito han llamado “Alemania del Sur”? ¿Die Linke estaría por conversar, dialogar y llegar a acuerdos con los secesionistas bávaros?  (...)

21. ¿No nos hemos dado cuenta? ¿No hemos visto desarrollarse ante nuestros ojos esta marea nacionalista-secesionista? Sí, la vimos pero no quisimos verla. Pensamos que, en el fondo, no eran tan nacionalistas, que no estaban por la ruptura, por la secesión, que eran palabras, que demandaban más autogobierno y que eso, en principio, no estaba mal. Que en el fondo eran amigos, que eran gente maja, de buen rollo.

Ciegos, estuvimos ciegos, muy ciegos.

22. Asimetría: ningún federalista o autonomista, ningún no secesionista, incluidos PP y Ciutadans, considera que los ciudadanos independentistas de .Cat no son catalanes. En cambio, muchos o bastantes secesionistas consideran que muchos federalistas-autonomistas no somos catalanes propiamente. Para algunos, chusma; para otros, charnegos, españoles o incluso invasores o colonos Hay diversidad taxonómica. (...)"                 (Salvador López Arnal, Rebelión, 31/03/18)

Maestros denuncian “adoctrinamiento” en un instituto. “Los profesores que quieren cumplir honestamente su función, con perspectiva científica y, por tanto, no ideológica, sin nacionalismo, sufren el acoso de los directores e inspectores de la Generalitat que actúan como comisarios políticos”

"La Asociación Profesores por el Bilingüismo (APB) han convocado este lunes una concentración en el IES Joan Boscà del barrio barcelonés de Les Corts para “alejar el adoctrinamiento” de las aulas y reclamar “una educación científica e integradora”, así como “la libertad de lengua”. Esta manifestación ha obligado al centro a suspender la jornada de puertas abiertas prevista para este lunes.

“Los profesores que quieren cumplir honestamente su función, con perspectiva científica y, por tanto, no ideológica, sin nacionalismo, sufren el acoso de los directores e inspectores de la Generalitat que actúan como comisarios políticos”, denuncia este colectivo de profesores. La plataforma considera que “la finalidad de la escuela debe ser la formación integral de los alumnos y la promoción de valores como el pluralismo, la tolerancia y el compromiso”.

También indican que “la escuela pública debe ofrecer una educación integradora en la lengua común y con las lenguas autonómicas como educación bilingüe”. En este sentido, afirma que “a pesar de que entre los alumnos el español es la lengua materna mayoritaria, la escuela pública catalana impone el inmersión lingüística en catalán, y eso vulnera la doctrina UNESCO”.

Profesores por el Bilingüismo asegura que “los manuales de Ciencias Sociales utilizados en Catalunya presentan una visión de la Historia tendenciosa, porque asumen la ideología del nacionalismo catalán y deforman sistemáticamente los hechos y conceptos establecidos por la historiografía científica: promueven que los estudiantes sientan desafección, incluso odio, hacia el conjunto de España, fomentando el secesionismo”.

El instituto Joan Boscà afirma en un comunicado que “ha sido siempre un espacio integrador en un marco de respeto, convivencia, tolerancia y especialmente de pluralidad”. “Todas las ideas hay sido bien recibidas, con el objetivo esencial de hacer que nuestro alumnado abre la mente al mundo del siglo XX y trabaje desde el espíritu crítico”.

La manifestación organizada por los Profesores por el Bilingüismo ha sido contrarrestada por el CDR de Les Corts y Arran, la organización juvenil vinculada a la CUP, que también se han concentrado ante las puertas del centro gritando consignas como “fuera fascistas de nuestras aulas”, “el Boscà será siempre nuestro”.                     (e-notícies, 16/04/18)


"Purgan al presidente de Profesores por el Bilingüismo entre pancartas de 'fascista'. 

El director del IES Joan Boscà le comunicó que no estará más al frente de la asignatura de Historia. De momento, queda relegado a preparar "materiales complementarios".

La aplicación del artículo 155 en Cataluña y, como consecuencia, la intervención en competencias clave como la educativa no están provocando grandes cambios en el día a día de los ciudadanos. Así lo afirman sindicatos y asociaciones de profesores con ejemplos muy recientes, como las oposiciones a enseñanza secundaria celebradas el pasado sábado (que permiten a los docentes catalanes presentarse en abril y hacerlo también en junio en otra de las comunidades autónomas que las convoquen, en detrimento de los castellanohablantes, a los que el requisito lingüístico les cierra las puertas en Cataluña), y también entidades cívicas de oposición al nacionalismo como Profesores por el Bilingüismo, que lleva tiempo denunciando campañas de acoso hacia sus integrantes por combatir el “adoctrinamiento” en las aulas, y que demandan el inminente apoyo y protección por parte del Gobierno central para evitar que se “machaque” a los profesores.

 El último episodio ha vuelto a suceder en el emblemático IES Joan Boscà de Barcelona —situado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, junto al barrio de Pedralbes—, en donde el presidente de Profesores por el Bilingüismo, Francisco Oya, imparte clases de Historia de España al curso de Segundo de Bachillerato. 

O más bien impartía. Hace dos días, el director del centro, que defiende y permite la existencia de consignas partidistas y a favor de la independencia en los espacios comunes del instituto, comunicó a Oya el relevo oficial de sus funciones en favor de otro profesor y su ‘cese’ en lo que se refiere a dar la clase de Historia a los dos grupos de Bachillerato. Así lo ha podido confirmar este diario accediendo directamente al comunicado del centro, que aparece firmado por el director y el secretario del mismo. 

En concreto, el máximo responsable del centro comunica al hasta ahora titular de esa asignatura que, por el momento, se dedicará a “preparar materiales complementarios” para la asignatura de Ciencias Sociales de 4º de la ESO.

La decisión del director del IES Joan Boscà es, tal y como consta en el comunicado, “provisional”, a raíz del expediente disciplinario incoado el pasado 12 de abril para “poder garantizar la prestación adecuada del servicio educativo”. La apertura de este expediente a Oya hace apenas unos días llega después de un proceso de inspecciones rutinarias abiertas desde el centro para hacer un seguimiento de sus clases. 

Como publicó este diario, los problemas con el presidente de Profesores por el Bilingüismo llegaron cuando al comienzo del curso —siendo su primer año en este instituto, fruto del traslado que él solicitó— decidió entregar a los estudiantes de Bachillerato que se examinan este año de selectividad textos complementarios para "que tuvieran una visión más general y menos sesgada de la Historia de España”. Cuestión que le afeó el director del instituto: días después, le comunicaron la primera inspección.

Oya explicó a El Confidencial que el centro le conminó a impartir sus clases de Geografía e Historia siguiendo los manuales que el instituto tiene fijados para todos los cursos (desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato) y escritos por Agustí Alcoberro, portavoz de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Una situación "gravísima", a ojos del profesor, que contribuye a un "adoctrinamiento evidente" para los estudiantes. 

Por eso insiste que él se negó a impartir las clases siguiendo al dictado esos manuales, sobre los que el sindicato de profesores Acció per a la Millora de l'Ensenyament Secundari (AMES) se ha pronunciado en uno de sus informes más recientes, considerando que son de los que más adoctrinan de toda Cataluña y advirtiendo del riesgo que para los alumnos puede tener una enseñanza a través de ellos. El informe, al que tuvo acceso este diario, denunciaba planteamientos ideológicos partidistas y tendenciosos en la explicación de acontecimientos históricos y sociales.

 Precisamente esta semana y coincidiendo con su relevo al frente de la materia de Historia, se produjeron dos hechos más en el centro que, a ojos de la entidad que Oya preside, han sido determinantes. Por un lado, el lunes, Profesores por el Bilingüismo convocó una concentración a las puertas del centro que contaba con los permisos de la Administración para manifestarse en contra del adoctrinamiento y a favor del bilingüismo en las aulas. 

 Acudieron, según explican los organizadores, miembros de la CUP, Arran y cuatro CDR (comités de defensa de la república) para tratar de boicotear el acto, que finalmente se pudo celebrar en presencia de los Mossos d’Esquadra. Una “prueba más”, dice la entidad, del “acoso” que sufren hacia su libertad de expresión. 

El acto estuvo presidido, eso sí, por pancartas que rezaban 'Fuera fascistas de nuestras aulas' y que un día más tarde, el martes, aparecieron en el aula del profesor Oya.  (...)"             (Paloma Esteban, El Confidencial, 19/04/18)