24/3/17

La producción, empleo y mayor riqueza de las regiones más ricas de España (Madrid, Cataluña...) se hace posible por contar con mercados internos en regiones pobres (Galicia, Andalucía...). Esas regiones más ricas no hacen nada especial transfiriendo parte de su riqueza a las más pobres a través de los saldos fiscales del Estado

"El pasado mes de febrero nuestro Ministerio de Economía ofrecía el primer avance de los flujos comerciales exteriores en España y sus comunidades autónomas. Para el conjunto de España las importaciones de mercancías (a pesar del reducido precio del petróleo en el 2016) superaron a lo exportado en casi 19.000 millones. Un déficit comercial de alrededor del dos por ciento de la riqueza nacional (PIB).

Sin embargo, dicho saldo comercial exterior era muy desigual, según el territorio en el que nos fijásemos. Galicia anotó un excelente resultado: un superávit de 4.400 millones. Una cifra que equivale a un positivo ocho por ciento del PIB. Como sabemos, Galicia tiene un nivel de riqueza por habitante por debajo de la media española.

 ¿Sucederá lo mismo en una región aún menos rica? La respuesta es positiva. Andalucía también anotó un saldo comercial positivo en el año 2016 de un uno por ciento de su PIB. De manera que dos regiones menos ricas de la economía española aparecen como campeonas exteriores si tenemos en cuenta sus balanzas comerciales positivas.

¿Qué sucede en las regiones más ricas? Cataluña, con una riqueza por habitante del 120 % de la media española, anotó unas importaciones superiores a sus exportaciones en casi 13.000 millones (un saldo comercial del -6 % de su PIB regional).

 Por su parte, Madrid, con una riqueza por habitante del 137 % de la media española, anotó unas importaciones superiores a sus exportaciones por casi 30.000 millones (un saldo del -14 % de su PIB regional).

Estas asimetrías dibujan unas relaciones económicas en las que los más ricos tienen saldos negativos fuera de España (ese es el marco territorial de los datos del ministerio). Algo que no les preocupa si hacia el resto de España exportan más de lo que importan, consiguiendo así dar la vuelta a su situación. Y, en efecto, tanto Madrid como Cataluña tienen un saldo total externo positivo (negativo fuera de España y positivo, y superior, con el resto de España).

Lo contrario sucede en regiones menos ricas, como Andalucía o Galicia. Fuera de España somos campeones con balanzas positivas. Pero del resto de España importamos mucho más de lo que exportamos. Al final, nuestros saldos totales se convierten en negativos o en muy reducidos. Galicia pasa de aquél positivo 8 % fuera de España (según el ministerio) a apenas un 1 % en nuestro saldo exterior total respecto del PIB (según el IGE).

Es así cómo la producción, empleo y mayor riqueza de las regiones más ricas de España se hace posible por contar con mercados internos en regiones que lo son menos. Mercados que absorben sus millonarios saldos comerciales negativos fuera de España.

Y es por eso, según razono en una nota del Informe trimestral de coyuntura (Foro Económico de Galicia), que esas regiones más ricas no hacen nada especial transfiriendo parte de su riqueza a las menos ricas a través de los saldos fiscales del Estado. Estarían de sobra justificados por la unidad, funcionalidad, permeabilidad y accesibilidad de que disfrutan en el mercado interno español.

Segunda parte en:  FORO ECONÓMICO DE GALICIA"                   (,

23/3/17

The Economist: España está en el grupo de “democracias plenas”, por encima de Estados Unidos, Italia, Japón, Bélgica o Francia, catalogados como “democracias defectuosas”

"Como colaborador de TV3, no me ha resultado fácil decidirme a escribir este artículo, pero creo que lo que está ocurriendo en la televisión pública de Cataluña al calor del proceso independentista ya pasa de castaño oscuro. 

Lo ocurrido en los últimos días en Cataluña con relación al dictamen de la Comisión de Venecia —un órgano consultivo del Consejo de Europa— sobre la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC) merece una consideración más detenida, porque no solo pone de manifiesto el agotamiento de materiales del movimiento independentista sino también la ofuscación de sus promotores.

En sus informativos, TV3 ha presentado el dictamen como un varapalo al Gobierno español cuya reforma de la LOTC supuestamente sitúa la democracia española “más cerca de países como Albania, Armenia, Moldavia y Ucrania” (sic). Y añaden: “Algunas fuentes aseguran que la Comisión (de Venecia) ha recibido presiones del Gobierno español para que rebajase el tono más crítico que tenía el borrador inicial”.

 ¿Algunas fuentes? ¿Es aceptable esa perífrasis tan imprecisa en un informativo de una televisión pública para lanzar una acusación tan grave a todo un Gobierno central, con la pretensión manifiesta de presentarlo ante la opinión pública como un Gobierno antidemocrático y con malas artes? ¿Acaso todo vale a fin de denostar la democracia española para justificar la secesión? La fuente ha resultado ser el diario digital Vilaweb, generosamente subvencionado por la Generalitat.

Políticos y comentaristas nacionalistas empiezan a repetir hasta la saciedad la comparación con esos países de democracias jóvenes y frágiles y el mantra de las inauditas presiones del Gobierno español a la Comisión de Venecia. Todo encaja adecuadamente con el discurso oficial del independentismo según el cual España es una democracia de baja intensidad. 

De nada sirve recordarles datos como el ranking mundial del Índice de Democracia que elabora The Economist y que en 2016 sitúa un año más a España en el grupo de “democracias plenas”, por encima de países como Estados Unidos, Italia, Japón, Bélgica o Francia, entre otros, catalogados por la publicación como “democracias defectuosas”.

El dictamen de la Comisión de Venecia en modo alguno cuestiona la legitimidad de la reforma de la LOTC ni su adecuación al sistema normativo europeo, sino que se limita a hacer ciertas recomendaciones al Estado español con el objetivo de mejorar su eficacia. 

Cualquier observador imparcial consideraría que el dictamen, que pone en valor la democracia constitucional y la sujeción de los poderes públicos al imperio de la ley, supone un rapapolvo a los dirigentes independentistas. De ahí que no deje de resultar sorprendente que el Govern y su aparato de propaganda se hayan aferrado a un dictamen tan alejado de sus planteamientos para continuar con su campaña secesionista.

Lo más grave ha sido el tratamiento informativo que le ha dado TV3, la televisión que pagamos con nuestros impuestos todos los catalanes. Sobre todo por haber dado pábulo a la información de un medio tan militante como Vilaweb sobre las supuestas presiones del Gobierno español a la Comisión de Venecia.

 Abochorna comprobar las pruebas en las que se basa el digital y que TV3 ha dado por buenas, para “demostrar” la existencia de esas presiones. Se trata de un documento cuya autoría Vilaweb atribuye porque sí al Estado español, en el que efectivamente aparecen una serie de propuestas para la corrección de un borrador inicial.

 El hecho de que tales correcciones maticen algunas expresiones críticas con la reforma de la LOTC del documento inicial es motivo más que suficiente para que Vilaweb atribuya este segundo documento al Estado español y para que TV3 lo difunda sin ni siquiera contrastar la información. ¡Bah! Se non è vero, è ben trovato. Y mientras no se descubra el pastel, que no pare la intoxicación.

Resulta que el Consejo de Europa ha emitido un rotundo comunicado en el que dice que tales informaciones “son falsas”, que el documento filtrado y publicado por Vilaweb y divulgado por TV3 “es un documento que incluye las propuestas de la subcomisión de justicia constitucional de la Comisión de Venecia al plenario y no propuestas del Gobierno español”. 

Asimismo, el comunicado aclara que en la reunión de la subcomisión en la que se prepararon esas propuestas “no participó ningún representante del Gobierno español” y que éste “no ha ejercido presión alguna” sobre la Comisión. Por supuesto, ni rastro de ese comunicado en TV3."                               (Ignacio Martín Blanco, El País, 21/03/17)

Sobre el artículo del presidente y vicepresidente de la Generalitat de Cataluña. Algunas precisiones... No queremos una Cataluña de ricos dirigida por ricachones sin escrúpulos

"Pongo mis cartas sobre la mesa para que los lectores y lectoras no se sientan engañados. Cuando oigo o leo que dos máximos representantes del gobierno de Junts pel sí hablan de diálogo y recuerdo lo que estamos viviendo en Cataluña desde hace ya bastante años, enrojezco y siento un poco-mucho de vergüenza ajena. (...) 

Con más detalle y reconociendo, de entrada también, que yo no soy partidario del gobierno de Rajoy ni me muevo en sus alrededores. Ni en este ni en los restantes temas.  (...)

“Que gane el diálogo, que las urnas decidan” es el título -más que sorprendente si recordamos aquel “referéndum o referéndum”- del artículo que el presidente Puigdemont de la Generalitat de Cataluña y el vicepresidente Junqueras [CPyOJ] publicaron el pasado lunes en El País [1]. Como la cosa va de urnas, y en algunos compases iniciales hablan de Escocia, vale la pena recordar algunos puntos básicos.

Las urnas: las elecciones autonómicas del 27S fueron transformada por los dos partidos a los que pertenecen los firmantes en unas elecciones plebiscitarias, con la ayuda inestimable de una fuerza que dice de sí misma que es radical y transformadora, y de los Países Catalanes (restando de esos “países catalanes” a Andorra y L’Alguer).

 ¿Sobre qué fue ese plebiscito? Ellos mismos lo señalaron una y mil veces: sobre la independencia. Si queréis ser independientes, nos repitieron y repitieron por tierra, mar y TV3, votadnos a nosotros, Junts pel Sí. Lo otro no vale. 

Los secesionistas, masivamente, así lo hicieron. Estaban en su derecho por supuesto. Resultado: perdieron la apuesta, algunas voces de ellos mismos (luego olvidadas) lo reconocieron la noche del 27S y sólo una ley electoral no proporcional, que nunca han deseado cambiar, transformó la derrota en una mayoría parlamentaria que depende de los apoyos de esa supuesta fuerza radical.

 Resumo: las urnas hablaron, lo que ellos quieren y piden; la ciudadanía decidió, y el secesionismo, la posición que ellos defienden, fue derrotado. Sin embargo, no lo reconocen, no hay forma.  (...)

Sobre Escocia (ellos nunca hablan de lo ocurrido recientemente en Alemania y en Italia con la petición, con sendas respuestas negativas, de referéndums de separación), conviene recordar algunas manifestaciones de la parte interesada [2]. 

Declaraciones de Fraser Thompson del SNP: “Ambas [Escocia-Inglaterra, Cataluña-España] situaciones son muy diferentes. Separar Escocia supondría romper una unión política entre dos naciones que ya estuvieron separadas. Nosotros reemergeríamos como Estado de Europa”.  (...)

Señalan además que “todo parece indicar que Escocia y Reino Unido volverán a pactar la celebración de un nuevo referéndum de independencia”, el segundo en tres años añaden, cuando más bien las noticias que llegan abonan la opinión contraria: el gobierno inglés es más que reacio a la celebración de ese segundo referéndum y sólo con la autorización del Parlamento de Westminster se podría celebrar. 

No está mal, concluyen, “para algo que en España no puede ni tan solo formar parte de una mesa de diálogo entre los Gobiernos español y catalán”, mesa que ellos, en general, han rechazado siempre a no ser que se les diese razón en todo, sobre todo en sus puntos esenciales: referéndum secesionista, som una nació, tenemos soberanía… y que os den. Han hablado, por otra parte, no lo olvidemos, centenares y centenares de veces, de referéndum unilateral. 

De diálogo, pues, nada de nada.
Recuérdese por otra parte su inconsistencia. CDC, PDCat, se opuso a un referéndum esencial en la anterior legislatura. No quisieron que la ciudadanía, tampoco la catalana, nos manifestáramos sobre el TTIP. Sus prácticas democráticas no son modelo de nada.

Pactar la forma de resolver las diferencias políticas siempre une, prosiguen cínicamente los mismos que durante décadas no han parado de alimentar todas las diferencias posibles en ámbitos donde no eran tales. Más aún: las diferencias, afirman, “sólo separan y dividen si no se quiere acordar la forma de resolverlas”. 

Además, esas diferencias, sostienen, “son consustanciales en la sociedad democrática, no son negativas, hay incluso que tratarlas con delicadeza si se trata de diferencias cuya defensa es más difícil y comprometida”, y lo dicen ellos, precisamente ellos, que no cesan de imaginarse y construir una Cataluña sin diferencias donde, de hecho, ser catalán (en su concepción nacionalista) es un registro, a veces un poco supremacista, que excluye a millones de catalanes. 

Ahí, insisten, “es donde la democracia se robustece y se afianza ante la pulsión populista y simplona de resolver la diferencia mediante la prohibición, los muros y la discriminación. Señalar al diferente como amenaza, como elemento de división de una sociedad que vivía tan tranquila en sus sagradas e inquebrantables certezas, es, aparte de terriblemente injusto, un grave obstáculo para la búsqueda de soluciones”.

 ¿Están hablando de ellos mismos y de sus prácticas potíticas reales cuando hablan de señalar al diferente como amenaza? ¿Quién está hablando de levantar muros? ¿No son ellos?  (...)

Observamos con pena y tristeza que esa misma posición, sin ningún tipo de matiz, la comparten PP, PSOE y Ciudadanos”. Ese sin ningún matiz, teniendo en cuenta las diversas corrientes del PSOE, dice mucho de su ceguera y uniformismo político. No entro en ello. 

Por lo demás, conviene señalar que las fuerzas citadas deberían hacernos pensar a las no citadas. ¿¿Qué habremos hecho mal las gentes de izquierda para que CPyOJ se sientan cómodos con nuestras posiciones?  (...)

la actitud del Gobierno español y las Cortes Generales no se parece en lo más mínimo a la del Gobierno y el Parlamento británicos”. ¿Que la actitud secesionista catalana es semejante a la posición escocesa cuando, después de perder el plebiscito 27S, el gobierno catalán habla (y no sólo habla) de desconexión, de leyes de transitoriedad, cambian procedimientos parlamentarios con nocturnidad y alevosía para hundir el debate parlamentario, y anuncian una nueva República catalana día sí, noche también? ¡Qué tendrá que ver eso, más allá de otras diferencias, con las prácticas y los tiempos escoceses!

Las querellas y la judicialización de la política, guerra sucia, amenazas de uso de medidas excepcionales, a las que hacen referencia tienen también en ellos representantes de primera mano. Recordemos sus actuaciones con los encausados por las huelgas generales y las actuaciones policiales de los Mossos d’Esquadra bajo la dirección de Felip Puig, un clon, a veces mejorado en términos represivos, de Jorge Fernández Díaz. 

De su actitud sesgada y antidemocrática es prueba lo que afirman a continuación : “En sintonía con la voluntad de Gobierno, Parlament y sociedad, se ha puesto en marcha en Catalunya el Pacto Nacional por el Referéndum, del que participa una pluralidad aplastante de la sociedad catalana, incluidos agentes económicos y sociales”. 

Ni sociedad catalana ni pluralidad aplastante ni historias falsarias. De nuevo, por error o porque consideran no catalanes a los que no comulgamos con su credo nacionalista, están hablando de ellos, del mundo secesionista.  (...)

Luego confunden, es pan tóxico nuestro de cada día, estado y goberno del PP y afirman que “el Estado ha abandonado a todos los catalanes, también a los que no quieren la independencia, pero aman a Catalunya como el que más y sufren, por tanto, cuando su país sufre”.  (...)

No es la desatención de Cataluña, hablando como hablan en términos de naciones; es la explotación, maltrato y desatención de los sectores más desfavorecidos de la sociedad catalana, maltrato en el que se les ve muy cogidos de la mano a gobierno catalán y al gobierno de Rajoy, lo que genera justa oposición en muchos ciudadanos federalistas de Cataluña que se ven poco representados políticamente por los suyos, por los que deberían ser suyos. 

Basta pensar en las prácticas destructivas de los consejeros de Sanidad y Enseñanza como ejemplo de ese amor a Cataluña que dicen profesar. Quin riure, quin riure!

El Gobierno de la Generalitat, afirman, va a poner las urnas, que decidan. Es su derecho, y lo van a ejercer. Pero ya hemos decidido. Insisto una vez más: no estamos a favor de la destrucción de un demos común. Queremos una nueva España federal en la que encaje, como ellos dicen, una Cataluña solidaria, justa y no próxima a posiciones liganordistas. La más popular, la heredera de la lucha antifranqusita. No queremos una Cataluña de ricos dirigida por ricachones sin escrúpulos.  (...)

Como el llamamiento parece estar destinado a los ciudadanos -seguramente piensan en los españoles (para ellos, los no catalanes), porque los lectores de El País en castellano, deben ser para ellos todos españoles-, algunos ciudadanos, yo soy uno de ellos, barcelonés para más señas, queremos ser tan crítico como los autores demandan y exijo a uno de mis gobiernos, al catalán (al de Rajoy también pero no es el punto ahora) que dejen de permanecer en posiciones inmóviles, que no nos cuenten otra vez el cuento del Estatut, y que ciertamente, los catalanes, como el resto de españoles, queremos decidir nuestro futuro en determinados asuntos a través de referéndums sin inventarnos agravios y derechos inexistentes. Por ejemplo, como antes señalábamos, en el asunto del TTIP, referéndum al que los dirigentes de CDC, la actual PDCat, se opusieron. 

Así que de dar lecciones de democracia, más bien poco. Ellos menos que nadie. Que se miran un poco a su propio ombligo. (...)"                    (Salvador López Arnal , Rebelión, 22/03/17)

22/3/17

La frase, en democracia, debe ser: «No se nos ocurre pensar que el futuro de Cataluña no lo van a decidir sus ciudadanos y sí los ciudadanos españoles»

"(...) El interés separatista se veía bien en una frase del artículo que el presidente Puigdemont y su vicepresidente Junqueras publicaron ayer en la prensa socialdemócrata: «No se nos ocurre pensar que el futuro de Catalunya [sic] no lo van a decidir sus ciudadanos y sí el gobierno español». 

En la frase hay una simetría fallida. La frase pertinente, y sobre todo impertinente, debe ser: «No se nos ocurre pensar que el futuro de Cataluña no lo van a decidir sus ciudadanos y sí los ciudadanos españoles».

Los problemas que el separatismo tiene con el gobierno del presidente Rajoy solo son una extensión lógica e instrumental del problema por antonomasia, que es el que tiene el gobierno desleal de Cataluña, y la minoría de españoles que lo apoyan, con la gran mayoría de ciudadanos españoles. 

Los articulistas lo dan a entender en otro párrafo: «Tal vez sea injusto atribuir al presidente Rajoy, a su Gobierno y a su partido esa actitud en exclusiva. Observamos con pena y tristeza que esa misma posición, sin ningún tipo de matiz, la comparten PP, PSOE y Ciudadanos». No es difícil entender el porqué, por más que el separatismo eluda mentar su auténtica bicha, que es el pueblo español. Es decir, la comunidad de ciudadanos firmantes en 1978 de un contrato entre sí mismos que para cualquier revisión necesita el concurso de sí mismos. 

El grave problema del gobierno de la Generalidad no es Rajoy ni esos partidos sin matices. Su problema son las más de tres cuartas partes de ciudadanos españoles (según las estadísticas disponibles) que consideran de lógica, de ley y de justicia que el poder político les consulte sobre cualquier cambio que afecte a sus derechos fundamentales.

Ni el separatismo ni el mórbido tercerismo aluden nunca a este asunto central. Los primeros porque impugna de raíz su palabrería sobre la democracia; los segundos porque sufren una mutación según San Juan y la verdad los hace ciegos. 

Pero no son los únicos. Aún está a la espera el día iniciático en que, para rechazar el plan separatista, Rajoy, Rivera o algún socialista primario dejen de invocar la ley en abstracto y exhiban la voluntad concreta y actualizada de la inmensa mayoría de españoles. "            (Arcadi Espada, 21/03/17)

En Inglaterra, es el primer ministro el que decide si permite o no, otro referéndum en Escocia. En España pasa lo mismo

"Cataluña y España no son Escocia y el Reino Unido, por mucho que se hayan emocionado en Barcelona la semana pasada al anunciar Nicola Sturgeon que su gobierno regional va a pedir otro referéndum sobre la secesión de Escocia a raíz de lo del Brexit. 

Nótese el verbo «pedir», que significa, igual que la otra vez en 2014, que ella sola, por su cuenta, no puede montar ninguna consulta de nada, y aquí hallamos el punto central que a los forofos se les olvida cuando comparan los procesos independentistas en Escocia y en Cataluña.

 Allí, dicen los independentistas catalanes, hay democracia y bondad, y aquí represión y maldad. No. Allí hay unas formas constitucionales, unas leyes y normas, y aquí hay otras. En cada país, existe un poder real y las constituciones describen cómo se puede emplear, y por quién.  (...)

Yo no digo nada sobre la legitimidad política—que no constitucional—de la visión compartida del país de las maravillas con la que sueñan los independentistas catalanes. Que cada uno fantasee con lo que quiera. Está claro, sin embargo, que así no lo van a conseguir.

 El Estado español es algo muy real, aunque no solemos darnos cuenta más allá de los aspectos que nos tocan en el día a día (la sanidad, los colegios, el paro, los impuestos, etc.). Al Estado le corresponde casi todo el poder "duro": Defensa, Justicia, Interior, economía, la moneda, Asuntos Exteriores, infraestructuras del Estado, etc. 

A las comunidades autónomas, Cataluña incluida, les tocan los aspectos "blandos": urbanismo, montes, agricultura, pesca, ferias, cultura, artesanía, etc. En los artículos 148 y 149 de la Constitución tienen las listas completas, que son ilustrativas desde esa perspectiva. 

Por mucho que los independentistas quieran sentarse a hablar de la Cuenca del Ebro, de la red eléctrica o de las bases militares, si el Estado no envía a nadie a las «negociaciones», Puigdemont y Junqueras estarán hablando con las paredes.  (...)

A finales de septiembre de 2014, antes del 9-N, el Tribunal Constitucional anunció que la gran consulta no se podía celebrar y se convocaron manifestaciones independentistas para las siete de la tarde. Fue en teoría un momento digno de novela: el malvado tribunal español ha dicho que no podemos votar, habrá que plantarse, llenamos las calles, protestamos, etc. 

En la Plaça de Sant Jaume, se congregaron varios centenares de personas. Llovía, pero cantaron Els Segadors unas cuantas veces bajo los paraguas. Si la memoria no me falla, había fútbol ese día. Para las ocho, como muy tarde, la plaza estaba vacía.

 Dibujar de nuevo el mapa de la Península Ibérica después de 300 años y llevarse la quinta parte del PIB o la cuarta parte de turismo del reino sería, efectivamente, una revolución. Posible –son posibles– pero la historia nos dice que no salen gratis."              (Matthew Bennett  , Vox Populi, 21/03/17)

21/3/17

Podríamos, quizás, aceptar de buen grado ese desarme a condición de que ETA nos dijera quiénes secuestraron y asesinaron a nuestro padre y, de paso, que nos devolviera el reloj que le robaron durante el secuestro

"Ha habido decenas y decenas de reacciones al anuncio de que habrá anuncio de ETA (el anuncio del anuncio), para la entrega de las armas en Francia antes del 8 de Abril, en un acto que pretende ser como el de la guerrilla colombiana, pero que será, simplemente, un acto de rendición, aunque no se quiera reconocer.

 Entre esas reacciones, me ha conmovido, especialmente, la del hijo de Javier Ybarra y Bergé, el amigo que me tiene al tanto de todo lo que ocurre en su entorno, con una prosa brillante, precisa, a veces irónica y siempre culta, en forma de “perritos calientes” o “rollitos de primavera”.

El último “perrito caliente”, enviado horas después del anuncio del anuncio del inminente desarme, me dice que “Nosotros los Ybarra”, (título de uno de sus trabajados libros), podríamos, quizás, aceptar de buen grado ese desarme a condición de que ETA nos dijera quiénes secuestraron y asesinaron a nuestro padre y, de paso, que nos devolviera el reloj que le robaron durante el secuestro. Nos devolvieron el rosario, pero no el reloj que nuestro abuelo le regaló al terminar la carrera. Entre ese reloj y unas armas humedecidas e inservibles, preferimos el reloj.

Con esa prosa precisa y como digo casi siempre irónica, que siempre emplea, añade que “aquí, en las Vascongadas, los Medios no cesan de hablar del desarme de ETA. mientras los vascos nos dividimos en dos bandos, como si asistiéramos a un combate de boxeo. Por una parte, están los que consideran la propuesta como un acontecimiento histórico y, por otra, los que pensamos que no es casualidad que esta puesta en escena coincida con el probable apoyo del PNV a los Presupuestos Generales del Estado que el PP negocia estos días entre bambalinas”

 “El PVV -añade- fue el padre putativo de ETA. En 1959, Ajuriaguerra expulsó del partido a sus “fagines” y, ahora que ETA ha muerto, cree que debe presidir sus funerales” (Fagines es el nombre del malvado personaje que capitaneó la pandilla de jóvenes delincuentes en Oliver Twist).

El secuestro tortura y asesinato del padre de Javier, fue en cierto modo, el asesinato de toda una clase política y el final de una época. Javier Ybarra y Bergé era el ideólogo, el intelectual de Neguri (el hombre de “El Correo Español y el Pueblo Vasco” de Bilbao, de donde fue alcalde, y de “El Diario Vasco” de San Sebastián) y “le secuestran y le asesinan – escribiría, años más tarde Mario Onaindia en su “Testamento Vasco” -por ser la cabeza pensante de Neguri”. 

Secuestrado el 20 de Mayo de 1977 y después de pedir un rescate de 1.100 millones de pesetas, fue asesinado el 18 de Junio. Cuatro días más tarde su cadáver fue encontrado en los alrededores del Macizo de Gorbea. 

Según una descripción del entonces comandante de la guardia civil, Guillermo Ostos, “el cuerpo con un disparo en la cabeza, estaba metido en una bolsa de plástico, pegada a un clavo, los brazos atados a la espalda y los ojos vendados”. En la autopsia hallaron hierba en el estómago.

Tras un largo y cruel encierro a Javier Ybarra y Bergé lo asesinaron el 22 de junio de 1977, una semana después de las primeras elecciones generales del 15 de Junio de ese año, convirtiéndose de este modo en el primer muerto de la democracia española. Sus últimas horas debieron ser trágicas. Durante el cautiverio, según cuenta el periodista Díaz Herrera en su libro “Los mitos del nacionalismo vasco” había perdido 22 kilos y toda su ropa olía a orina y a excrementos.

 Al hacerle la autopsia el doctor Toledo, forense del Hospital de Basurto, determinó que tenía las paredes intestinales pegadas, síntoma evidente de que los terroristas casi no le habían dado de comer durante su confinamiento. Tenía además el cuerpo llagado, señal inequívoca de que estuvo todo el tiempo tumbado o metido en un saco sin poder moverse.”

Después de cuarenta años, mi renovado sentido pésame a la familia."                    ('ETA: desarmarse bien, disolverse mejor y… devolver el reloj de Ybarra', de José Oneto, República de las ideas)

20/3/17

Boadella: ustedes tienen la desfachatez de pedirme una retractación... irrumpen en el terreno de la censura moral tratando de restringir, en función de sus intereses, el lenguaje común... acusando sesgadamente al supuesto infractor de una conducta moral reprobable.

(Correo enviado a Teatros del Canal)

De: Ariadna Rogero [mailto:arogero@obertament.org]

Enviado el: jueves, 09 de marzo de 2017 16:45

Para: Espectadores

Asunto: Contenido estigmatizante

Hola,

somos una asociación que lucha contra el estigma de la salud mentaly hemos recibido una queja ciudadana para el senyor Albert Boadella a raiz de unas declaraciones que ha hecho en los medios decomunicación en las que se estigmatiza gravemente a las personascon trastorno mental.

Como dicho autor estrena obra en vuestro teatro y no sabemos d eotra forma de poder contactar con él, ¿Seríais tan amables de facilitarnos un mail contacto donde pudiéramos mandarle una suggerencia?

Jafre 17/3/2017


Señora Ariadna Rogero,

Desde la administración de los Teatros del Canal me han remitido una carta con su firma. En mi primera lectura extraje la impresión queera una simple guasa. 

Sin embargo, al observar atentamente el diseño impreso de la carta advertí que se trataba de una asociación llamada “Obertament” lo cual me hizo presuponer que no era una chanza. Distinguida señora Rogero, ignoro si es usted consciente de lo quesupone su carta cuyo contenido avala el estado de demencia colectiva en que ha sucumbido una parte de la sociedad catalana

¿Cómo se atreven a notificarme la recepción de unas quejas ciudadanas porque estigmatizo gravemente las personas con trastornos mentales? Si les molesta mi criterio se lo comen con patatas o lo rebaten públicamente como se hace en una sociedadcivilizada ¿Pero qué clase de intermediarios insensatos son ustedesque tienen la osadía de arrogarse el derecho de interpelar a un ciudadano por su libre opinión? 

Supongo que se refieren a mis declaraciones públicas en las que, entre otras cosas, afirmaba textualmente que “En Cataluña hay un conjunto importante de ciudadanos que están enfermos mentales porque sus dirigentes les han inducido una paranoia contra un enemigo inexistente que es España”

Vamos a ver ¿De qué enfermos mentales me están hablando ustedes? Porque yo me refiero directamente a los separatistas que además de ser unos paranoicos son unos miserables. Dicho esto, tampoco me sorprendería, dada la forma de proceder de su pintoresca asociación, recibir inmediatamente la queja de un grupo de ciudadanos miserables.

No obstante, en el supuesto de que me hubiera referido directamente a esquizofrénicos, paranoicos, depresivos, maniáticos o extraviados en general, entienda señora Rogero, que formaría parte de mi más esencial libertad 

¿Ha pensado seriamente en lo que significa la libertad de expresión en una democracia? Al margen de la oportunidad o no, todo ciudadano puede manifestar libremente que los fontaneros son unos incompetentes, que los políticos son unos ladrones o que los enfermos del hígado se lo han buscado por excesos de grasa y alcohol.

 Y ello debe poder expresarse con libertad sin que cualquier asociación gilipollas represente a fontaneros, políticos o enfermos del hígado que se han puesto histéricos por sentirse supuestamente estigmatizados.

 Toda persona que se siente perjudicada por otra tiene siempre el recurso de la ley y punto ¿Ha reflexionado por un momento que sería de la historia de la literatura y las artes si hubieran triunfado semejantes criterios pudibundos? O aún más escueto ¿Qué sería de la democracia bajo la proliferación de tales sabuesos?

Señora Rogero, para estas labores de saneamiento ya tuvimos suficiente con la inquisición que por fortuna se liquidó en época de Fernando VII. No pretenda ahora restablecer el ímpetu profiláctico de aquellas nefastas coacciones al pensamiento libre y al higiénico derecho a la inconveniencia. En cualquier caso, dado que usted ha tenido la osadía de dirigirse a mí para censurarme moralmente el pensamiento, me tomo la libertad de expresarle también mis recelos ante los peculiares fines de su asociación. 

Sospecho que bajo superipuesta filantropía social, lo que alientan es la sociedad de la xenofobia separatista que arrasa hoy la dignidad, la solidaridad y la sensatez de la comunidad catalana. Si es así, sepan que mi opinión la extiendo a ustedes como grupo afectado de paranoia antiespañola.

En definitiva, aquejados también por un grave trastorno mental colectivo de gran peligrosidad social y cuyas nefastas consecuencias inmediatas son la división de una sociedad. En este sentido, con la misma licencia que utilizan en su carta, me permito aconsejarles que se sometan urgentemente a un tratamiento de ética y civismo con el que recuperar la dignidad de ciudadanos libres e iguales. Ciudadanos dignos de vivir en la España de hoy.

Atentamente,  Albert Boadella

Benvolgut Sr. Boadella,

gràcies per facilitar-nos el seu contacte. En l'arxiu adjunt podrà veureels motius explícits del suggeriment amable que li avançàvem,promogut per persones que s'han sentit ofeses per les sevesdeclaracions,no perquè siguin catalanistes com vostè confón, sinóperquè són persones amb problemes de salut mental que se senteninsultades quan algú utilitza l'expressió "malalts mentals" perdesqualificar, més si l'estigmatització es reprodueix en els mitjans decomunicació en boca d'una persona amb certa repercussió pública.

Obertament és una aliança de sector que representa les personesamb problemes de salut mental i les seves famílies mitjançant duesfederacions d'entitats i les tres proveïdores de serveis de salut mentalde Catalunya.

 Els 5 organismes plegats sumen esforços per lluitarcontra l'estigma de la salut mental des de diferents àmbits, un d'ellssón els mitjans de comunicació i els missatges sovint discriminatorisque allí s'hi difonen.Per més informació pot consultar la nostra web www.obertament.org

Esperem que pugui llegir-s'ho detingudament i si necessita qualsevolaclariment no dubti en contactar-nos.Cordialment,

Benvolgut Sr. Albert Boadella,Obertament, Associació Catalana de Lluita Contra l’Estigma en SalutMental, es posa en contacte amb vostè per a fer-li arribar una queixaque hem rebut per part de la ciutadania. 

El motiu són les sevesdeclaracions en diferents mitjans de comunicació en les qualsestigmatitza els problemes de salut mental.Concretament, l’alerta correspon al titular de l’ABC del passat 7 demarç de 2017 titulat «Hay muchos ciudadanos catalanes enfermosmentales» en el que fa servir aquesta expressió per justificar lesseves inclinacions polítiques.

Un dels motius pels quals la salut mental és estigmatitzada és quanés utilitzada per ofendre, desacreditar o insultar. Aquestaconnotació negativa fa molt de mal a les moltíssimes personesdiagnosticades d’un trastorn mental i a les seves famílies que restenen a veure amb les qüestions ideològiques a les que vostè fareferència. Declaracions com la seva contribueixen a perpetuar elsprejudicis negatius cap a les persones amb problemes de salutmental.Obertament vol acabar amb els prejudicis associats als problemesde salut mental. 

Una de les maneres de fer-ho és procurar que elllenguatge utilitzat en els mitjans de comunicació, i per les personesque hi tenen veu, sigui curós, precís i sensible cap als col·lectiusespecialment vulnerables com són, en aquest cas, les persones ambtrastorn mental.Per aquesta raó li demanem que es retracti públicament de les sevesparaules, amb l’esperança de que faci la reflexió pertinent i no tornia incórrer en declaracions i atribucions similars.Si necessita qualsevol aclariment restem a la seva disposició.

Salutacions cordials, Ariadna Rogero Jafre 18/3/2017

Señora Rogero,

Vamos por partes. Que ustedes se dediquen a participar o ayudar aque cualquier persona con un problema de desequilibrio mental no se sienta socialmente rechazada me parece una práctica loable en la misma línea de otros grupos que trabajan en adicciones o minusvalías.

 En este sentido, nada que reprocharles sino todo lo contrario. De aquí mi perplejidad ante quien dice colaborar en una labor de sanidad y que precisamente se dedique a promover una actitud socialmente insana. 

Esta actitud insana se produce cuando ustedes tienen la desfachatez de pedirme una retractación en mis términos. Es insana porque con semejante forma de proceder irrumpen en el terreno de la censura moral tratando de restringir, en función de sus intereses, el lenguaje común. Lo hacen acusando sesgadamente al supuesto infractor de una conducta moral reprobable. 

Esta es una senda socialmente muy peligrosa porqueinvade de puritanismo las expresiones del lenguaje usual induciendola autocensura en la comunicación.

 La “sugerencia” de su carta es una entelequia. No hay tal sugerencia sino una condena ética de mis expresiones “invitándome” a una retractación. Pura liturgia progre “No soy yo quien te llama hijo de puta, son los ciudadanos” Actúan como sepulcros blanqueados tal como lo denominaba antes el cristianismo.

Ustedes se arrogan una potestad represiva que contradice su exaltada filantropía. En la misma línea de su reprobación les puedo acusar de censores del lenguaje según los términos que figuran en el diccionario de la Real Academia de la lengua. Censores también de una metáfora con un contenido claro, popular y científico.

 Una comunidad de personas puede enfermar no solo corporalmente sino mentalmente ¿Cómo explicaría la plena asunción del Nazismo en los años treinta por parte de la mayoría de los ciudadanos alemanes? En otro ámbito distinto pienso lo mismo de muchos catalanes. Sufren un desequilibrio mental, o sea, una enfermedad colectiva inducida desde los medios y sus dirigentes.

 Y estas enfermedades, le guste ono, son mentales. No son otra cosa ni se me ocurre expresión másprecisa. De aquí mi sospecha política ante la protesta de sussocorridos ciudadanos.Su desafortunada intervención en el mundo del lenguaje corre el riesgo de caer en el mayor de los ridículos. Imagínese que salgan indignados los parapléjicos porque alguien clama contra la paralización de la sociedad o el cabreo de los homosexuales si exponemos que el modernismo es una mariconada. 

Y no digamos si senos ocurre mentar a Hitler como enfermo mental... ¿No comprende señora Rogero lo absurdo de su actitud? Ese control estricto y profiláctico del lenguaje lo puede encontrar en la Corea de Kim Jon-un pero es una ardua tarea pretender buscarlo en una democracia. Hilando tan fino también le puedo expresar que me siento herido en mi dignidad por su injusta e insensata reprobación. 

Me siento cívicamente insultado. También incitado por sus puntillosos escrúpulos podría conminarles a pedirme excusas por todo ello ya que además lo hacen público a mis compañeros de trabajo a través del correo general de los Teatros del Canal. Pero así entraríamos ya en el absurdo y como bien sabe por su dedicación, perder el sentido de la realidad es el camino de la enfermedad mental.

Por tanto, insisto en lo mismo. Si tienen algo que reprochar, salgan a la palestra pública y allí enfréntense al criterio de la ciudadanía pero no se encubran en su labor benefactora para reprimir la legítima libertad de expresión de un ciudadano que piensa y habla distinto.

Atentamente,Albert Boadella"              (cartas)

17/3/17

España no permitirá quedarse en la UE a una Escocia independiente

"Si Escocia se independiza del Reino Unido, tras un acuerdo con Londres y cumpliendo sus normas constitucionales, España lo respetará, pero no permitirá que se quede en la UE. España considera que Escocia pertenece al club comunitario en la que medida en que forma parte del Reino Unido y que saldrá del mismo en cuanto se consume el Brexit.

Si se declarase independiente, tras un nuevo referéndum que ha anunciado para 2018 la ministra principal escocesa Nicola Sturgeon, será tratada como un tercer estado y tendrá que “ponerse en cola” para negociar su ingreso en la Unión. 

Esta es la doctrina oficial del Gobierno español, que ha ratificado en Lima (Perú), al inicio de su primera gira latinoamericana, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis.

Con un ojo puesto en Cataluña, Dastis asegura que España “no alentará ningún movimiento secesionista” en Europa. Su inflexibilidad no es ninguna sorpresa: España es uno de los pocos países europeos que no ha reconocido la independencia de Kosovo, a pesar de que hace ya casi dos décadas de la campaña de la OTAN que separó de facto a la provincia de mayoría albanesa del resto de Serbia.

 El mensaje es claro: una eventual Cataluña independiente, dicho sea solo como hipótesis, se quedaría a la intemperie, sin el amparo económico e institucional de la UE ni el paraguas de seguridad de la OTAN.

Pero la firmeza en tratar al Reino Unido como un todo tiene una excepción: Irlanda del Norte. España admite que el Ulster puede recibir un trato diferenciado y ello en virtud de sus especiales relaciones con Irlanda. Y del hecho de que las relaciones entre las dos partes de la isla forman parte del núcleo fundamental del acuerdo del Viernes Santo, que puso fin a tres décadas de enfrentamiento civil entre católicos y protestantes. 

España está dispuesta a estudiar que se mantenga, con ciertas condiciones, la libre circulación entre las dos irlandas, que pasaría a ser frontera exterior de la UE tras el Brexit.

Ahora bien, si Escocia no tiene nada que ver con Cataluña, tampoco Irlanda del Norte es homologable a Gibraltar. Dastis ha dejado claro que la fórmula aplicable al Ulster no se puede trasladar al Peñón.

 Gibraltar, que tiene el estatuto de jurisdicción territorial cuyas relaciones exteriores dependen de Londres –o territorio no autónomo pendiente de descolonización, según la terminología de la ONU--, saldrá de la UE con el Reino Unido y la Verja se convertirá en frontera exterior de la UE. 

España está dispuesta a estudiar un estatuto especial para la colonia británica, entre otras razones para facilitar el tránsito de los miles de españoles que trabajan en el Peñón, pero ello requerirá un acuerdo bilateral entre Londres y Madrid. Al margen, o en paralelo, a la negociación del Brexit."        (El País, 14/03/17)

16/3/17

La sentencia de Artur Mas desprende el aire contaminado del juicio político... demuestra hasta qué punto de eficacia ha llegado la intimidación nacionalista sobre el Estado democrático

"(...) Sobre el núcleo de estos hechos, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictó ayer sentencia. Su desoladora conclusión es que Mas desobedeció al Estado, pero que no queda probado que estuviera en su ánimo el hacerlo: «No puede descartarse [así lo dice la página 73 de la sentencia] un juicio interpretativo, en todo caso erróneo, que se represente la posible legalidad del proceso de participación ciudadana en los términos en que se produjo el de 9 de noviembre de 2014».

La inmoralidad se expresa por lo general en términos tortuosos. 

Los jueces sostienen que la desobediencia no implica ánimo de delinquir y así, mientras castigan el delito de desobediencia (la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, dice la canción popular), absuelven del de prevaricación, lo que rebaja considerablemente la pena. No puede descartarse un juicio interpretativo que se represente la posible legalidad del proceso. No puede descartarse, han dicho tres jueces en su sano juicio, que Mas creyera estar actuando en plena legalidad.

Semejante bula interpretativa no puede desaprovecharla nadie. ¡Si sirve para la sentencia, cómo no va a servir para la crónica! Quizá los magistrados observen complacidos que la sentencia no ha gustado a nadie, salvo a estos dos inefables partidos que responden al nombre de Ciudadanos y Partido Popular de Cataluña, cuyos portavoces han dicho que el que la hace la paga, sin pararse a pensar qué es lo que ha hecho y qué es lo que ha pagado. 

Pero no hay ninguna garantía de que en esa equidistancia judicial estén la verdad y la razón. Lo que está claramente en la equidistancia es el pacto, es decir, la política. Ya lo estuvo cuando ni siquiera llegó a juicio el delito de malversación, que suponía penas de cárcel. Es fama que los catalanes tienen desde Francesc Pujols los gastos pagados y que al nacionalismo todo le sale gratis.  (...)

La sentencia no es más que el último episodio de la actitud grisácea, gaseosa, indolente, de bajo perfil y de baja gramática que el Estado ha aplicado al abierto desafío del Gobierno de Cataluña. Una actitud que, por otro lado, es la que mantuvo durante 40 años de negociación ininterrumpida con el siempre gaseoso catalanismo político.

 Pero que sigue manteniendo a pesar de que al otro lado ya no hay catalanismo político ni meandros, sino separatismo en línea recta. Mas hizo el 9 de noviembre de 2014 lo que el 25 de septiembre de 2012 dijo que iba a hacer. 

Y ayer, nada más conocerse su leve condena, no es que dijera sólo que no se arrepentía de nada y que lo volvería a hacer; es que llevaba una chapa en la solapa, chulapón, que decía: «Ho tornaria a fer». Debo traducírsela al magistrado Barrientos, por si se diera algún juicio interpretativo erróneo: «Lo volvería a hacer». Al fiscal prefiero traducírselo en mi latín: In bis, idem

La sentencia desprende el aire contaminado del juicio político: cuando se sospecha que son los hechos los que han debido adaptarse a la sentencia y no a la inversa. Y supone un éxito notable para Mas y el resto de desleales. Obra el milagro de mantener viva la llama victimista al tiempo que demuestra hasta qué punto de eficacia ha llegado la intimidación nacionalista sobre el Estado democrático."              (Arcadi Espada, El Mundo, 14/03/17)

15/3/17

Artur Mas llega a reconocer las aportaciones, pero asegura que son donaciones altruistas... Por eso no renunciará a la política, pese a la suave condena

"Las confesiones sobre la financiación ilegal de CDC en la 'semana horribilis' del juicio del Palau de la Música inhabilitan prácticamente a Artur Mas para volver a ser candidato a la presidencia de la Generalitat.

 Los jóvenes líderes del PDECat y, al parecer, la mayoría de la dirección no desean el regreso de Mas, aunque es cierto que carecen por ahora de un candidato reconocido e indiscutible. Mas es políticamente responsable de las irregularidades en la financiación porque muchas se produjeron durante su mandato, pero se resiste a abandonar la política.

Como le ha ocurrido en los años del proceso soberanista, da la impresión de que Mas no toca 'de peus a terra' porque de lo contrario no se entiende su reacción a las acusaciones de Fèlix Millet, Jordi Montull, la hija de este último y, no se olvide, al menos dos empresarios implicados. 

Los dos saqueadores del Palau y Gemma Montull acusaron directamente a CDC de beneficiarse de las aportaciones de Ferrovial a cambio de contratos de obra pública, y los empresarios Juan Manuel Parra y Miguel Giménez Salinas aseguraron que facturaban directamente al Palau los trabajos hechos para campañas electorales de CDC.

Pero, además, las nuevas revelaciones sobre la intervención de Germà Gordó, exgerente de CDC y exsecretario del Govern, en las adjudicaciones apuntan a Mas. Un testigo protegido señala incluso por primera vez a Mas como participante en una reunión, en su despacho de la sede de CDC, en la que el entonces jefe de la oposición le habría dicho que los contratos debían hacerse a través de Gordó. (...)

Mas se limita a negarlo todo, a volver a poner la mano en el fuego por los tesoreros y por Gordó, y a decir ahora, después de ocho años de silencio como si los saqueadores del Palau fueran personas honorables, que Millet y Montull se lo inventan todo para rebajar sus penas.

Mas centra también la defensa de CDC en que no se revisan las adjudicaciones. "No investigan las adjudicaciones en obra pública porque saben que están bien hechas”, dijo en RAC-1. Pero que una adjudicación esté bien hecha, que reúna todos los requisitos, que sea incluso la más favorable, no impide que después la empresa adjudicataria entregue la mordida previamente pactada.

 Mas llega a reconocer las aportaciones, pero asegura que son donaciones altruistas. Como dijo en el juicio el gerente Daniel Osàcar, para que hubiera menos música andaluza y más sardanas.

Por eso no renuncia a la política y no descarta que vaya a ser candidato del PDECat a la Generalitat. “¿Qué quieren, que lo deje todo? ¿Debo molestar mucho, no?”, declaró en la misma entrevista. En la respuesta estaba implícito que esa molestia se refería al Estado, no a su partido.

 Porque Mas cree aún que CDC irrita más que ERC, “que no da tanto miedo”, y que esa es una de las razones de los “ataques” a su partido, “que en Madrid saben que puede dar la mayoría a favor del Estado catalán”. Afirmaciones que desmienten todas las encuestas y la realidad de un partido que ha perdido más de la mitad de los escaños en cinco años."                 (José A. Sorolla, El Periódico, 12/03/17)


"El Tribunal Superior de Cataluña (TSC) ha condenado a Artur Mas a dos años de inhabilitación por desobediencia al Tribunal Constitucional (TC) durante la Consulta del 9-N y a un año y nueve meses a Joana Ortega y a un año y seis meses a Irene Rigau por los mismos hechos. (...)

Condenas leves pero condenas con antecedentes penales para los tres condenados si el Tribunal Supremo hace firme la decisión del TSC.

Aunque puede que ese recurso de casación le permita a Artur Mas ganar tiempo para volver a presentarse, como una víctima, a unas elecciones anticipadas de Cataluña si Puigdemont no decide abrir antes la caja de los truenos para proclamar la independencia de Cataluña al margen de la ley, del Estatuto y de la Constitución antes de convocar nuevas elecciones.

De momento, las condenas a Mas, Ortega y Rigau avisan a Forcadell y a miembros de la Mesa del Parlament catalán que desobedecieron al TC. Pero también les anuncia a los actuales gobernantes catalanes, Puigdemont y Junqueras, el horizonte judicial y penal al que se enfrentan en el caso de insistir en la vía del desafío y la ilegalidad. Porque la Justicia siempre llega a su meta y sus sentencias, cuando sean firmes, se aplicarán. (...)

 La sentencia llega mientras los secesionistas deciden cómo y cuándo van a seguir con el proceso hacia la independencia y en un momento en el que los escándalos de la corrupción de Convergencia estrechan el cerco sobre Artur Más y parte de su anterior gobierno por el cobro de comisiones a cambio de concesiones públicas de la Generalitat."             (Pablo Sebastián, República.com, 13/03/17)

14/3/17

Enorgullece odiar lo español, nosotros somos diferentes, es decir, superiores, sin ninguna duda. Se puede decir en público o no, pero es así

"(...) Ellos no olvidan. Ni perdonan. Odian. ¿Es exagerado decir que una parcela de la sociedad vasca ejercita el odio? Está claro que no, pero sería exagerado, por inexacto, pensar que ese odio les quita el sueño. 

 No, es un odio, como tantas cosas en esta tierra, llevadero, regulable a conveniencia. Demos por bueno que el ecosistema natural del nacionalismo son las aguas de la permanente contradicción. No pasa nada por odiar España y coger el coche cada fin de semana para ir a la casa de la Rioja o Cantabria. Es parte de un juego asumido.

Claro que el odio varía en su radicalidad en el espectro de la sociología nacionalista vasca, pero no se confundan, es odio. No pregunten por qué, ni desde cuando, que la gente no sabe, o mejor dicho, que cada uno le dará una “gran” razón. La España imperial, la bandera, los políticos, la guerra civil, Franco,..o todo a la vez.

Es llamativo que la palabra paz esté en boca de tantos, sobre todo entre los que apoyaron el asesinato sistemático. Es guay hablar de reconciliación mientras se sigue odiando. Maravilloso oir hablar de perdón, con cara de buenos, a gentes que llevan de militantes abertzales treinta años o reclamar convivencia permitiendo a la vez manifestaciones de odio racista y sabiniano en la televisión pública. Libertad de expresión, humor.

Enorgullece odiar lo español, nosotros somos diferentes, es decir, superiores, sin ninguna duda. Se puede decir en público o no, pero es así. Uno puede hasta disculparse si le pillan y eso le crea problemas (laborables, por ejemplo) pero no dejará de pensarlo, créanme.

Hay momentos estelares de expresión de este odio que aún hoy en día, los tolerantes con lo nacionalista consideran anecdóticos. Actores de segunda B, personas de tercera, nos han dado la medida del asunto. Se ríen de sus propias gracias en una televisión que les ha propuesto algo superdivertido.

Viéndoles queda claro que no interpretan, dicen lo que piensan, es lo bonito del programa: la transparencia. Puede parecer gracioso, pero no es broma lo que dicen, lo dicen en serio, se trata de un discurso larvado en otros ámbitos mucho más serios.

Sería muy clarificador que en el resto de España se viera, como un canal más, la EiTB para cerciorarse de que es un contenedor de mensajes radicales, casi siempre mucho más sutiles que estas entrevistas polémicas, pero en un proceso de imparable goteo. Los noticiarios, los programas de debate, de entretenimiento o culturales discurren embadurnaditos de ideología sectaria. La crisis y la corrupción son cosas de españoles, así como tener gobierno de derechas.

Uno quita el vídeo en vez de al director de la cadena, el lendakari compungido dice que fatal, el senador sacando pecho e insinuando que los españoles que no tienen humor. ¿Contradicción o estrategia?

Pero resulta que en la actualidad hay más preocupación por el asunto presos vascos que por la reivindicación de la independencia, de mandar a paseo a España. Creo que ni se tiene envidia del procés catalán. 

Está asumido que ya estamos desconectados hace tiempo. Bien mirado, ¿para que tomarse más trabajo? A España se va sólo a por dinero y como nos lo dan… Hace ya tiempo que saber en qué reside la diferencia entre el nivel de la autonomía que gozamos y ser independientes es cuestión de muy especialistas en la materia. (...)

Es más que desprecio pero no es incitación al odio, es odio: sentimiento de profunda antipatía, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo.

Se puede hacer desaparecer el vídeo pero no ese odio racista, coloquial, cachondo, aprendido y compartido por no pocos, que combinado con un par de líneas de relatos historicistas hasta animó a muchos en el pasado a empuñar armas y matar. Pero no hables de eso que son cosas del pasado.

Ojo, que estamos otros muchos vascos que también odiamos. Odiamos la intransigencia, el sectarismo, la indiferencia con el terrorismo, la hipocresía."                (Iñaki Arteta,  Fundación para la libertad)

13/3/17

Lo que estamos viviendo en Cataluña es terrible, tenemos un movimiento totalitario que quiere imponer un nuevo Estado sobre bases de insolidaridad y de un nacionalismo etnicista. Hay que Crear un espacio para la izquierda no nacionalista en Cataluña

"Lo que estamos viviendo en Cataluña es terrible. Al margen de las consecuencias devastadoras para los que vivimos en Cataluña de la fase actual del capitalismo y del gobierno del PP, aquí tenemos el problema añadido de un movimiento totalitario que quiere imponer un nuevo Estado sobre bases de insolidaridad y de un nacionalismo etnicista.

 La situación actual es dramática para los ciudadanos de izquierda que vivimos en Cataluña. Lo es porque los partidos de la izquierda catalana han entrado en el juego de los nacionalistas. El nuevo partido del comuns que se está construyendo en Cataluña (a partir de Barcelona encomú de Ada Colau, Podem, ICV y EUiA) está defendiendo un referéndum que legitima la voluntad de secesión bajo criterios identitarios y su discurso está impregnado de conceptos nacionalistas. 

Algunos de sus dirigentes, como el parlamentario y dirigente de EuiA Joan Josep Nuet han entrado además en el discurso del independentismo. El PSC se ha desmarcado del referéndum y está defendiendo el Estado de derecho, pero con muchas ambigüedades en su discurso y sin una autocrítica de sus responsabilidades en la creación del movimiento nacionalista en Cataluña.

 Podemos, en un ejercicio combinado de oportunismo y de miopía política, defiende el referéndum unilateral en Cataluña. Incluso Pedro Sánchez, que se presenta como la voz de la auténtica voz de la izquierda en el PSOE, coquetea con el tema. Lo mismo Alberto Garzón, de Izquierda Unida. 

Estos últimos años se ha creado un movimiento político ideológicamente transversal que es Societat Civil Catalana (SCC), que está realizando un trabajo necesario y que hoy está dirigido por personas claramente desvinculas de nacionalismo españolista o derechista. Ha aparecido también Concordia cívica, cuya cabeza visible, Teresa Freixes, una persona de larga trayectoria constitucionalista y de defensa de los derechos humanos. 

Pero dentro de estos movimientos transversales hace falta un espacio específico para la izquierda no nacionalista. Federalistes d´esquerra también ha jugado un papel positivo pero se mueve en una idea ambigua de federalismo, que incluye planteamientos asimétricos y de una supuesta tercera vía que en estos momentos no existe. (...)

La semana que va del sábado 25 de febrero al viernes 3 de marzo me parece que ha sido muy importante para el inicio de una dinámica de creación de este espacio político que debería tener la izquierda no nacionalista en Cataluña.  (...)

Lo más importante fue, a mi modo de ver, la elaboración de un documento, a iniciativa de miembros de ASEC-ASIC, contra la convocatoria unilateral del referéndum catalán. ASEC-ASIC son las siglas de l´Assemblea Social de l´Esquerra de Catalunya- La Asamblea Social de la Izquierda de Cataluña. Es un grupo de personas, la mayoría con una larga tradición de compromiso con la izquierda, que vimos la necesidad de potenciar este espacio para potenciar la confluencia de la izquierda no nacionalista. Lo que tenía de significativo es que los firmantes se definían explícitamente como de izquierdas. Esto es lo que decía el documento:

"MANIFIESTO en contra del referéndum unilateral, y por tanto antidemocrático, de Cataluña / MANIFEST en contra del referèndum unilateral, i per tant antidemocràtic, de Catalunya 

"Los abajo firmantes, ciudadanos y ciudadanas de izquierda que vivimos, mayoritariamente, en Cataluña, nos manifestamos en contra del referéndum unilateral y, por tanto, antidemocrático de Cataluña. Estamos en contra porque lo hace sin contar con la opinión de todos los posibles afectados en el conjunto de España, legitima el derecho a la secesión de una parte, con el objetivo de construir un nuevo Estado, y además sobre la base de un nacionalismo etnicista. 

Pensamos, por el contrario, que nuestra lucha pasa por conseguir un Estado de Derecho que garantice por igual los derechos civiles, políticos y sociales de toda la ciudadanía, incluida, por supuesto, la catalana. Sostenemos que las declaraciones de Podemos, en la línea de lo que plantean CSQP y el nuevo partido de los "comunes" en construcción, divide a los ciudadanos y a las ciudadanas en esta lucha común y hace el juego a los nacionalistas."   (...)

El documento ha generado en pocos días múltiples adhesiones. Entre ellas vale la pena mencionar la de figuras tan carismáticas como Félix Ovejero o Carlos Jiménez Villarejo. Y también la de dirigentes de Societat Civil Catalana y Concordia Cívica.  (...)

Miguel Candel realizó una brillante exposición en la que reflexionaba sobre las causas que habían llevado a enredar a la izquierda comunista en la trampa de aplicar el derecho de autodeterminación de una manera abstracta en un contexto totalmente diferente al que le daba un sentido. Este fue un eje de intervención en el que insistieron muchas aportaciones, algunas de ellas de militantes cuyos dirigentes habían caído en una deriva claramente nacionalista.

 También explicó la falacia de presentar como federalismo lo que era confederal, que implica una soberanía y una independencia previa seguida de la decisión de unirse. Igualmente la falsa comparación entre Escocia y Cataluña, ya que la primera parte de una unión histórica entre los dos reinos soberanos de Inglaterra y Escocia. 

Un asistente británico complementó este planteamiento señalando que la reivindicación soberanista en escocia estaba vinculada a las clases más desposeídas y estaba ligada a una reivindicación de derechos sociales.

Vicente Serrano, el otro ponente, puso de manifiesto la falacia que afirma que el 80% de los catalanes defienden el derecho a decidir. Lo argumentó de manera consistente, tomando como base sus estudios sobre el voto real en Cataluña. 

Vicente argumentó también como la participación de los contrarios al referéndum con un No lo que haría sería legitimar el llamado derecho a la secesión. Derecho que no es más que una artimaña retórica para esconder la voluntad de la secesión, que no se apoya, por otra parte, en ningún derecho reconocido.

La conclusión a la que se llegó es que la izquierda catalana ha interiorizado totalmente el discurso nacionalista. Que es absolutamente necesario una izquierda en Cataluña que plante cara al nacionalismo hegemónico y que defienda lo que realmente le corresponde, que el la igualdad y la justa redistribución de la riqueza. La pobreza, como se señaló en varias intervenciones, es un problema real en Cataluña.

 ¿Qué se puede hacer para construir esta izquierda no nacionalista? Pues potenciar las pequeñas organizaciones que, como ASEC-ASIC, han organizado el acto. 

Hay que continuar trabajando. Hay que fortalecer este movimiento de izquierda no nacionalista, que ha de participar además en este frente antinacionalista con grupos más transversales como SCC o CC. Hay que pasar de la resistencia a la ofensiva política. La manifestación que ha convocado Societat Civil Catalana será importante y lo será también que está izquierda esté presente en ella."         (Luis Roca Jusmet , Rebelión,  10/03/17)

10/3/17

En el bajo clero catalán siempre ha habido una connivencia con el nacionalismo. Conchabados con el carlismo en el XIX,.. hay, Xavier Novell, obispo de Solsona, ha dado permiso (literal) a los católicos para que sean independentistas

"El estatuto vasco que se aprobó por las Cortes surgidas del triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936, había sido precedido en 1931 por un proyecto conocido como el “Estatuto de Estella”, fruto de un pasteleo entre el PNV y el carlismo.

 Que se fraguara en Estella, capital de la sedición tradicionalista, ya dice bastante de lo que representaba. Una de las propuestas que contenía aquel proyecto, era que el gobierno de la autonomía vasco-navarra tuviera la posibilidad de concordar directamente con el Vaticano. La iniciativa se debía a que el carácter laico de la constitución de la II República, anulaba los privilegios de que gozaba la Santa Sede. 

En pocas palabras, concordar con ella significaba, y significa, que un estado (España en ese caso) reconoce la tutela de otro, el Vaticano, sobre aquellos de sus ciudadanos de confesión católica. Ni hay que decir que el franquismo restableció la relación concordataria y la constitución de 1978 no la modificó. 

La propuesta de peneuvistas y carlistas irritó sobremanera a Indalecio Prieto, diputado socialista por Vizcaya que, en sede parlamentaria, denunció que su aceptación suponía crear “un Gibraltar del Vaticano”.

Indirectamente Prieto ponía el dedo en la llaga de algo más que evidente, a saber, el tufillo clerical que siempre ha acompañado al nacionalismo vasco o catalán. Desde el “Catalunya serà cristiana o no serà” de Torras i Baiges, hasta el hecho de que el “Aberri Eguna” se celebre en la Pascua de Resurrección. En este último caso el mensaje es más que claro: la nación de Aitor resucitará como Jesús. 

Y, más allá de nuestras fronteras, habría que preguntarse por qué el nacionalismo irlandés escogió en 1916 la misma pascua para alzarse en armas. En diversos países europeos, además de Irlanda (Polonia, Eslovaquia, Lituania, Croacia…), la alianza entre nacionalismo e Iglesia Católica, ha sido más que patente. 

Curiosamente, al menos en Cataluña, ha sido un lugar común la denuncia del nacionalcatolicismo franquista (denuncia que comparto) pero, por aquello de “la paja en el ojo ajeno”, se olvida que el primer tinglado que intentó montar Jordi Pujol se llamaba CC. Es cierto que eran los tiempos en que Claudia Cardinale causaba furor, pero dicen los entendidos que la repetición consonántica obedecía a una referencia más mística: “Crist, Catalunya”.

Todo lo dicho estaba almacenado en algún rincón recóndito de mi cerebro, hasta que una reciente entrevista en La Vanguardia (11/02/17) al monje de Montserrat Hilari Raguer, me condujo a la correspondiente asociación de ideas.

Raguer se autodefine como historiador. Entendámonos, lo debe ser en el contexto de la historiografía romántica catalana, caracterizada por la mucha imaginación y las pocas fuentes: Rovira i Virgili, Ferran Soldevila... tutti quanti. Vicens Vives se fue tempranamente al otro mundo creyendo que había puesto remedio a la cosa.

 Descanse en paz. Se libró de leer a Culla i Clarà o Agustí Colominas. Atención, Raguer no es de los que dicen que Colón o Teresa de Jesús (¿quizá también Iván el Terrible?) fuesen catalanes, pero nos ha bombardeado durante años con una visión, digamos, sesgada de la historia catalana. Últimamente había estado silencioso (al parecer por razones de salud), pero en la aludida entrevista se despacha a gusto. Sin entrar en detalles, vale la pena recuperar algunas “perlas”. 

Por ejemplo, a propósito de los farolillos de Vic: “No deben (los niños) estar al margen (de los actos independentistas), pero tampoco participar de la misma manera que un adulto”. Ergo , farolillos. “Montserrat siempre ha estado al lado del pueblo”. ¿Rajoy?, “No creo que lo pusiéramos en la lista de visitantes ilustres”. En la que sí debe estar Francisco Franco, recibido bajo palio, y cuyas oídos debieron quedar muy halagados por el entonces abad Marcet con sus referencias a “la espada victoriosa” del Caudillo.

 ¿Y Himmler lo está? Cuentan las crónicas que si el citado Marcet, y su segundo Escarré, no quisieron recibir a Himmler, no fue por una condena global al régimen nazi, sino porque al parecer los benedictinos tenían problemas en el Reich. Puro gremialismo, vamos.

 ¿Ganaría el sí, en un referéndum?, “ Espero que sí, aunque se deberá preparar mucho el referéndum. Hay una parte importante procedente de las inmigraciones que no tiene las razones históricas, sentimentales y culturales como las que pueda tener yo, por ejemplo”. O sea, ojo con los charnegos. 

En el bajo clero catalán siempre ha habido una connivencia con el nacionalismo. Conchabados con el carlismo en el XIX, vivieron la esquizofrenia que significó el franquismo, en la medida que nunca habían gozado de tantos privilegios. En cuanto a la jerarquía… pues depende. Cuando soplan vientos al parecer favorables, ¿por qué no soñar con un Gibraltar, aunque sea sin monos? 

En el momento actual, entre los que calzan de ese pie en la citada jerarquía, destaca Xavier Novell, obispo de Solsona, que ha dado permiso (literal) a los católicos para que sean independentistas. Joven y guaperas, las malas lenguas (que acostumbran a ser las buenas) hablan de sus vínculos con el Opus Dei. 

Solsona, uno de los núcleos “chouan” de Cataluña, siempre ha propiciado la posición nacionalista de su figura episcopal. Un antecesor reciente de Novell, Antoni Deig, que pasó unos cuantos años como obispo de Menorca muy calladito, fue soberanista, antes de que eso estuviera de moda, en el momento que pisó su nueva diócesis. Se permitió incluso una carta pastoral en la que tranquilizaba a sus fieles sobre la naturaleza no pecaminosa del nacionalismo. Solo falta ya la indulgencia plenaria para los que votaron sí-sí el 9-N. 

Por su parte el núcleo político independentista hace mangas y capirotes para demostrar su fidelidad a la Santa Madre Iglesia. Nunca se sabe. Puigdemont, aunque ironice a propósito del Espíritu Santo, se casó no una, sino dos veces, canónicamente (ritos católico y ortodoxo); como muchos años antes había hecho Juan Carlos de Borbón. Para que después digan que somos diferentes a los “españoles”. La otrora laica ERC tiene un líder, Oriol Junqueras, de misa dominguera y procesión en Jueves Santo. Artur Mas tampoco le va a la zaga en fervor dominical. ¿Para qué seguir? (...)"           (Pasqual Esbrí

9/3/17

Un 30% de los barceloneses optaría por desgajarse de Cataluña y crear una nueva comunidad autónoma que siga formando parte de España

"(...) Según la encuesta del Institut d’Estudis, en caso de producirse un referéndum legal pactado con el Gobierno Central, un 32% de los habitantes del área metropolitana votaría a favor de la independencia, un 30% optaría por desgajarse de Cataluña y crear una nueva comunidad autónoma que siga formando parte de España, un 28% votaría no a la independencia y solo un 6% no aceptaría la independencia “en ningún caso”. 

Hay que recordar que el área metropolitana de Barcelona pese a abarcar apenas un 16% del territorio de Cataluña tiene un 72% de la población, un 81% de la riqueza, 82% de la industria y un 90% del turismo de la comunidad autónoma.

Una de las principales reclamaciones que estos colectivos, aparte del expolio de Barcelona debido a las balanzas fiscales dentro de Cataluña, es la modificación de la ley electoral catalana por “discriminación del voto de los barceloneses”. 

Con la ley actual catalana a Barcelona le corresponden 85 escaños, a Girona 17, a Lleida 15 y a Tarragona 18, mientras que si el voto de todos los catalanes valiera lo mismo a Barcelona le corresponderían 16 escaños más, mientras que por ejemplo a Girona y Lleida les corresponderían 6 y 7 escaños menos respectivamente.

Existen iniciativas ciudadanas que pretenden unificar las zonas de Cataluña no favorables al soberanismo para crear una nueva autonomía, incluso hay quien se ha atrevido a bautizar este nuevo ente territorial como “Tabarnia”, en alusión a la denominación histórica de la franja costera que une las dos principales capitales que lo formarían: Tarragona y Barcelona."             (El magazin.com, 26/02/17)

Jamás se consulta a los ciudadanos catalanes si preferimos un modelo trilingüe, bilingüe o monolingüe... porque solo el 8,8% de los catalanes opta por un modelo monolingüe con el catalán como única lengua vehicular

"Resulta curioso que sobre lo único que no se pregunta en las variadísimas encuestas oficiales que se efectúan en Catalunya es sobre la lengua en la escuela. Jamás se consulta a los ciudadanos catalanes si preferimos un modelo trilingüe, bilingüe o monolingüe. 

 La inmersión lingüística, que sitúa al catalán como la única lengua vehicular, se ha convertido en un tótem por el que ni tan siquiera se puede preguntar. El primer mito sobre el que se sostiene la inmersión, tal como explica Mercè Vilarrubias en 'Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña' (2012), es que existe un amplísimo consenso social que la avala.

Construido el mito, del que solo discrepan los que son sospechosos de querer dinamitar la cohesión interna, la Generalitat rehúye consultar porque si lo hiciera se encontraría con unos resultados que cuestionarían ese gran consenso. 

Chocaría con unos datos probablemente muy parecidos a los que hace unas semanas conocíamos: solo el 8,8% de los catalanes opta por un modelo monolingüe con el catalán como única lengua vehicular, según un estudio de GESOP (con 1.600 entrevistas) encargado por Societat Civil Catalana. En cambio, el 75,6% de los entrevistados opta por el trilingüismo (enseñanza en catalán, castellano e inglés) y el resto por el bilingüismo (catalán y castellano).

 Son unas cifras demoledoras pero bastante lógicas porque el modelo que se ha implantado en Catalunya es único en el mundo. Es una anomalía absoluta que en una comunidad bilingüe como la catalana, con dos lenguas oficiales, se imponga en la escuela una única lengua vehicular desde el principio hasta el final de la educación no universitaria. 

Contra lo que a menudo se dice es un modelo que no tiene nada que ver con el que se aprobó en 1983 gracias a la iniciativa del PSC y PSUC. Entonces se evitó crear una doble red escolar (en catalán y castellano separadamente), que era la propuesta inicial de CiU, y se optó por un modelo de conjunción lingüística en las aulas, es decir, bilingüe, respetando el derecho a recibir la primera enseñanza en lengua materna y favoreciendo el uso del catalán para compensar la situación de debilidad en la que se encontraba después del franquismo.

 Con el paso de los años, sobre todo tras la ley catalana de educación del 2009, este modelo bilingüe se ha ido transformando en otro que excluye dogmáticamente al castellano como lengua vehicular. 

Lo inexplicable es que la izquierda haya acabado apoyando un modelo de nacionalismo lingüístico que se resume en el lema de Òmnium Cultural, Escola catalana en llengua i continguts. Hagan el favor de poner española donde dice catalana y verán que, además de resultar un disparate pedagógico, rezuma chovinismo.

 Seamos claros: la inmersión lingüística obligatoria la hacen únicamente los alumnos que no tienen el catalán como lengua materna, principalmente los castellanohablantes. Con ello se vulnera un derecho básico reconocido por la Unesco, el mismo que durante la Transición el catalanismo exigía con razón. Sin embargo, hoy la enseñanza exclusivamente en lengua materna a lo largo de todo la etapa educativa no supone ninguna ventaja competitiva para los jóvenes catalanohablantes.

 Es imposible que un modelo en el que solo se da 2-3 horas de castellano a la semana garantice el mismo nivel oral y escrito, con sus diversos registros cultos, que en catalán, tal como afirma la Generalitat sin ningún dato.

 Las famosas pruebas PISA se hacen solo en catalán y, por tanto, no nos dicen nada del castellano de los estudiantes catalanes. La realidad es que no se hace ninguna prueba que permita medir el nivel de castellano en relación al que tienen los alumnos del resto de España. 

 La inmersión lingüística se ha convertido en un tabú sobre el que no se puede discutir, pues en seguida se pontifica que está en juego nada menos que la cohesión social. Se trata de otra idea falsa que, sorprendentemente, los partidos de izquierda han comprado (...)

Si realmente le preocupa la cohesión social, el acento debería ponerlo en la mejora general de la calidad educativa, en la equidad entre las diversas escuelas y, sobre todo, en reducir el alto índice de fracaso escolar que existe actualmente en Catalunya. Y de paso abrirse a debatir el modelo lingüístico escolar en lugar de convertirlo en un tabú intocable."                    (Joaquim Coll, El Periódico, 05/03/17)

8/3/17

La amalgama independentista ha ido diseñando un escenario de futuro que sólo podría ser gobernado por independentistas

"(...) El independentismo se fue expandiendo como un fenómeno natural, mitad por desagravio y mitad por cambio generacional. Tanto que entre los entusiastas se instaló la percepción de que se trataba de un proceso que siempre iría a más, punto por punto en los sondeos, hasta volverse un clamor unánime. 

Sin embargo, no ha sido así. Quizá no tanto porque la pertenencia a España resultase especialmente seductora como porque el advenimiento de la república catalana suscitara muchas dudas y demasiados temores en cuanto al devenir de los acontecimientos.

La amalgama independentista ha ido diseñando un escenario de futuro que sólo podría ser gobernado por independentistas. Tiene su lógica. La secesión acaba reduciendo el pluralismo ideológico a aquellas opciones que son partidarias del Estado propio. Las demás quedan relegadas para siempre mucho antes de que se haga realidad la independencia. 

Han sido excluidas fácticamente del foro soberanista, y ello a pesar de que los servicios jurídicos de la Cámara autonómica hayan advertido de que la institución no es privativa de las fuerzas conjuradas para convocar el referéndum pase lo que pase.

El independentismo ha creído en todo este tiempo que exclusivizar la repre­sentación del país por mayoría parlamentaria le hacía más fuerte, sin percatarse de que con ello delataba su debilidad. El independentismo ha creído que mientras encar­nase una salida unívoca a la crisis de representación y de legitimidad que atraviesan las instituciones de la Generalitat de Catalunya –como las de cualquier otra comunidad o país hoy– contaba con la ventaja propia de quien lleva la iniciativa para dejar atrás a sus contrincantes.

 Pero al dibujar el futuro a su medida, asegurándose en el fondo de que en ningún caso pu­diera ser pilotado por no independentistas, ha desdeñado hasta tal punto la pluralidad social que ha acabado resintiéndose su propio pluralismo interno. (...)

El independentismo se debilita cada vez que da a entender que las demás opciones no cuentan para nada, y lo hace aflorando sus propias contradicciones internas. Lo que desata no es sólo la rebelión de los excluidos o de los desamparados. Suscita dudas y temores sobre su capacidad para conducir el barco a buen puerto, provocando desafecciones entre los afectos.

 El independentismo resulta excesivo en el mar de las incertidumbres, y por eso continúa a la deriva con ademán de tenerlo todo claro. Tanto que no puede estar nada seguro de que sus cálculos tacticistas le conduzcan a mejorar posiciones, aunque sea a bulto, en el tablero parlamentario."                  (Kepa Aulestia, La Vanguardia, 07/03/17)